Nivia Flores Maldonado, la primera guitarrista clásica del Ecuador

Nivia Flores, guitarrista lojana.

Si hablamos de pasión por la guitarra, Nivia Flores Maldonado es, sin duda, una de las figuras más destacadas en el ámbito musical local y nacional. Con una carrera que abarca décadas de dedicación y logros, la lojana fue reconocida por la Asamblea Nacional como la primera guitarrista clásica del Ecuador, un título que refleja no solo su habilidad, sino su entrega y trayectoria en la música.

Trayectoria

En una entrevista exclusiva con Diario Crónica, Nivia relata que, desde muy joven, mostró una inclinación especial por la guitarra, algo que ella describe como un don natural hacia la música. A la edad de ocho años, ya se sentía fascinada por el instrumento, y fue su madre, Amada Maldonado, quien se convirtió en su inspiración y principal apoyo. Fue este impulso materno el que la llevó a comenzar estudios musicales con Telmo Martínez, uno de los músicos más reconocidos de Loja, quien le impartió clases privadas y contribuyó a cimentar sus primeros conocimientos. Más tarde, ingresó al Conservatorio de Música Salvador Bustamante Celi, durante la época que ella describe como «la de oro», debido a la excelencia de los profesores que allí enseñaban. Su formación musical continuó en la Universidad Nacional de Loja, en el entonces Instituto de Arte y Cultura.

Gracias al apoyo constante de su madre, la guitarrista tuvo la oportunidad de trasladarse a Quito con una beca, donde pudo aprender de grandes maestros de la guitarra. Para ella, la capital ecuatoriana representaba un ambiente propicio para el desarrollo de su talento, ya que ofrecía oportunidades únicas como seminarios, conciertos, clases magistrales y conferencias que enriquecieron su educación y experiencia musical. Aunque en su momento trató de gestionar una beca para estudiar en Rusia, el país no contaba en ese entonces con una escuela de guitarra, y los trámites para estudiar en España resultaron complejos, por lo que decidió permanecer en Quito. Allí se benefició de la instrucción de Luis Maldonado, quien le transmitió una dedicación especial a la técnica, enseñándole métodos para mejorar la ejecución de sus piezas, limpiar los sonidos de las cuerdas y realizar ejercicios específicos para perfeccionar su destreza.

La trayectoria de Nivia es extensa ya que no solo ha brillado como solista, sino que también ha formado parte de agrupaciones en distintos formatos, tales como dúos, tríos, cuartetos y quintetos, enriqueciendo la escena musical ecuatoriana. Su legado va más allá de la interpretación, ya que también ha ejercido un rol pedagógico significativo. Con gran satisfacción, comenta que ha enseñado a muchos niños a tocar la guitarra, plantando en ellos una semilla de amor por el instrumento y viéndolos crecer con la música como compañera de vida.

En el ámbito de la grabación, detalla que ha producido varios discos que demuestran la amplitud de su repertorio. Uno de estos, titulado Nivia Flores – Guitarra Clásica, incluye piezas de renombre tanto internacional como ecuatoriano, tales como «Mi chagrita caprichosa,» «El árbol del amor,» «Tú,» «Alegría,» y «Solo tú.» Además, tiene un disco dedicado a la memoria de su madre, como un agradecimiento a su apoyo incondicional, que contiene canciones de Brasil, música antigua y clásicos ecuatorianos como «El aguacate,» «Vasija de barro» y «Ojos verdes.»

En el ámbito familiar, Nivia tiene dos hijos que, según expresa, han crecido en un hogar lleno de música por lo que, la satisfacción de transmitirles ese amor y haberles permitido vivir rodeados de melodías es, para ella, uno de sus mayores legados.

Gratitud

Con humildad y sencillez, la artista expresa su deseo de ser recordada como una persona que dedicó toda su vida a la guitarra, entregando su pasión y conocimientos para guiar a otros en el camino musical. Su historia no es solo la de una intérprete excepcional, sino la de una maestra y una madre que ha logrado unir a su familia y a la comunidad a través del arte, dejando una huella imborrable en la música ecuatoriana. (I)