El 29 de enero de 1942 fue firmado el Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro, ideado para poner punto final al conflicto ecuatoriano-peruano sobre las fronteras entre ambos países.
El 5 de julio de 1941, después de una serie de incidentes en el río Zarumilla, se inició otro conflicto entre los dos países. Durante el enfrentamiento armado las fuerzas armadas peruanas superaron fácilmente a las defensas ecuatorianas, ocupando militarmente las siguientes provincias (cantones) ecuatorianas:
En la Costa: El Oro y Puerto Bolívar, ejerciendo el Perú un bloqueo marítimo a la ciudad de Guayaquil, el principal puerto comercial y base naval del Ecuador. En la sierra: la provincia de Loja, cantones Macará y Zapotillo fueron incendiados, bombardeados y se perdieron valiosas vidas como Alfredo Vaca Mora, Juventino Carrera, Carlos Veintimilla Jaramillo, entre tantos ecuatorianos; y además tomado Zamora Chinchipe.
La firma del protocolo en la ciudad brasileña de Río de Janeiro se debió a una casualidad al aprovecharse una reunión multilateral, convocada por Estados Unidos, con intención de hacer una consulta común sobre la postura a adoptar respecto a la guerra mundial tras el ingreso de Estados Unidos. Así, Ecuador y el Perú fueron presionados a solucionar su conflicto en busca de una solidaridad conjunta del continente en vistas al enfrentamiento con las potencias del Este.
Las negociaciones fueron duras, dado que las posturas diferían enormemente entre los países: Estados Unidos se proyectaba únicamente hacia el esfuerzo bélico contra el Eje, Argentina buscaba no inmiscuirse en el conflicto global; mientras que Perú recelaba de que Chile se convirtiese en uno de los garantes del Protocolo, al ser todavía conscientes de los sucesos de la guerra del Pacífico.
El 26 de febrero de 1942, los congresos de ambos países ratificaron el protocolo suscrito por sus cancilleres. El Congreso del Perú aprobó por unanimidad el protocolo que fue sancionado el mismo día por el presidente Manuel Prado y el canciller Alfredo Solf y Muro. Por su parte, en Ecuador se votó tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, siendo las votaciones de 26 votos a favor, 3 en contra y 5 abstenciones en el Senado; y 43 votos a favor, 3 en contra y 3 abstenciones en la Cámara baja. Sería sancionado el 28 de febrero por el presidente Carlos Arroyo del Rio, y el canciller Julio Tobar Donoso.
La situación se agravó en 1995 con el conflicto armado ocurrido en la cabecera del rio Cenepa, desarrollándose, como consecuencia de este enfrentamiento armado, conversaciones para culminar con la colocación de los hitos dentro de un acuerdo global y definitivo tras la firma del Acta de Brasilia, que ratificó el Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro de 1942, el Laudo Arbitral de Braz Dias de Aguiar y sus instrumentos complementarios.Principio del formulario
El Acta de Brasilia, también llamado Tratado Fujimori-Mahuad, es un documento firmado entre las repúblicas de Ecuador y Perú en el Palacio de Itamaraty, ubicado en Brasil, como consecuencia de la Guerra de Cenepa originada por la falta de demarcación de 78 kilómetros de frontera. El Acuerdo ratificó el Protocolo de Rio de Janeiro.
Tras la finalización del conflicto, comenzaron las negociaciones, cuyos representantes fueron Fernando de Trazegnies Granda por el Perú y Édgar Terán por Ecuador. Después de un año y medio de intensas conversaciones, y luego de un pronunciamiento por expertos internacionales sobre la línea de frontera, los dos países, con aprobación de sus respectivos Congresos, acuerdan someter sus diferencias a la decisión de los países garantes del Protocolo de Río de Janeiro de 1942. Estos ratificaron la validez del documento antes mencionado, el laudo arbitral de Dias de Aguiar y otros documentos complementarios.
Observadores de los países integrantes del Protocolo de Río de Janeiro se desplazan hasta la zona del conflicto. El 2 de marzo, tras cinco semanas de enfrentamientos y escaramuzas, terminan los combates. Hubo numerosos heridos, lisiados y muertos por ambos lados.
Los países integrantes (Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos de América), de acuerdo a la opinión de los expertos consultados, resolvieron que la demarcación de la frontera era estrictamente la establecida por el tratado de Río de Janeiro de 1942, que corre por las altas cumbres de la cordillera del Cóndor; y que la región de Tiwinza, de 2000 ha, pertenece al Perú, aunque se entrega 100 ha de Tiwinza como propiedad no soberana al Ecuador, por tratarse de un cementerio de guerra ecuatoriano, para realizar actos conmemorativos y no militares. A todo aquel que nazca en Tiwinza, además, se le considerará peruano, por cuanto solo se le reconoce a Ecuador la propiedad privada de dicha área, pero no su soberanía.
Ecuador no ha efectivizado hasta el momento construcción alguna en dicha zona, porque Perú no ha construido la carretera de acceso a lo que se había comprometido. Asimismo, se resolvieron todas las controversias de interpretación del Protocolo de Río de Janeiro que habían impedido continuar con la instalación de los hitos, guardándose siempre una fidelidad estricta a dicho Tratado de Río de Janeiro.
Ecuador, además, logró el reconocimiento de su derecho a la libre navegación por el río Amazonas y sus afluentes septentrionales, y un permiso para establecer dos embarcaderos comerciales en sus orillas, conforme a lo señalado por el Protocolo de Río de Janeiro. Saramiriza en el Río Marañón y Pijuayal en el río Amazonas.
A partir de la firma de la paz en 1998, los dos pueblos reconocieron todo lo que tienen en común en cuanto a historia y a cultura y pasaron a considerarse efectivamente como hermanos. Por otra parte, desde esa fecha el comercio entre Ecuador y Perú ha aumentado en una proporción de cinco o seis veces el valor que tenía antes de la firma de la paz.
Este comercio se lo ha realizado por los grandes puertos, no así por la frontera sur de la provincia de Loja, así, Macará, Zapotillo, Espíndola, Calvas, Celica, Puyango y Pindal, han sido abandonados y hoy no cuentan con servicios básicos, libre comercio, atención de salud, apoyo a la agricultura, vías de comunicación adecuadas, ni la vigencia de la Ley Orgánica de Desarrollo Fronterizo que es letra muerta, y jamás se la ha aplicado el artículo 249 de la Constitución que establece trato preferencial para los cantones de frontera, ni tampoco se hace efectiva la Declaración Presidencial de Lima de 4 de julio de 2024.
Gratitud para el presidente Jamil Mahuad, por la Paz que ha devuelto la tranquilidad a los pueblos lojanos y por la dolarización que ha favorecido al Ecuador como una segunda independencia, por lo que reitero mi pedido cordial a los asambleistas lojanos, planteen en la Asamblea Nacional la amnistía para nuestro paisano.
Con respeto y aprecio
Dr. Ing. Alfredo Suquilanda Valdivieso, MSc.
Correo: alfredosuquilanda@hotmail.com.
Quito-Ecuador.
