
El barrio San Pedro de Bellavista, ubicado al sur de la ciudad de Loja, se encuentra celebrando las festividades en honor a su patrono. Los actos religiosos y culturales los desarrollan del 20 al 29 de junio.
Devoción centenaria
Aunque no conocen con exactitud cuándo inició esta celebración, los moradores coinciden en que la tradición se ha mantenido viva por más de un siglo, realizándose cada año sin interrupciones, ni siquiera durante la pandemia. Siempre han llevado a cabo actos, unos más vistosos y otros más sencillos, pero la fiesta nunca ha sido suspendida.
Gloria Ochoa, habitante del sector, recuerda que esta festividad —desde sus inicios— ha contado con la participación de priostes y devotos. Entre ellos destaca Juventino Jadán, quien fue síndico por más de 30 años. Durante su gestión, las fiestas alcanzaron gran renombre y eran conocidas por ofrecer comidas típicas como el cuy. A esta tradición también se han sumado familias Contento y Sigcho.
Cada año, la directiva barrial, los priostes y las hermanas franciscanas se unen para rendir homenaje al santo patrono con gran devoción.
En este 2025, los actos iniciaron el viernes 20 de junio con el rezo del santo rosario a las 18h30, seguido de la eucaristía a las 19h00, en la iglesia del lugar. Esta programación se repetirá cada día hasta el sábado 28, con un prioste encargado por jornada.
Ese mismo día, la moradora Beatriz Castañeda Flores realizará la donación de un traje nuevo para la imagen de San Pedro y, la jornada culminará con una noche cultural.
Para el domingo 29 de junio, día central de la festividad, las actividades iniciarán a las 10h00 con una eucaristía. Luego, a las 18h30, rezarán el rosario, seguido de una procesión por las calles del barrio. Finalmente, efectuarán el gran bazar con productos donados por los propios devotos y comerciantes de la localidad.
Con esta programación, los organizadores invitan a la ciudadanía a participar de estos actos que caracterizan a este tradicional barrio de la ciudad.
Una característica distintiva del barrio es la presencia de las hermanas franciscanas misioneras. Desde su llegada, han colaborado activamente con la comunidad. Entre ellas están la hermana Irilde Dutra (de Brasil) y Yolanda Gil (de Colombia), quienes impulsaron la creación del grupo de adultos mayores Felices al Atardecer, que funciona como un centro diurno y que hoy cuenta con más de 50 miembros, después de 25 años de labor ininterrumpida.
