La fotografía que quebró una empresa

Diego Lara León

Kodak durante la mayor parte del siglo XX fue la empresa más icónica en el mundo de la fotografía, sus innovadoras cámaras y rollos fotográficos dominaron casi sin competencia el mercado a nivel global durante buena parte del siglo anterior. Era tal el posicionamiento en el mercado de esta empresa que, en varios países europeos, sus habitantes no decían “tomemos una fotografía”, ellos decían “tomemos una kodak”.

¿Cómo una empresa tan fuerte, puede desaparecer? KODAK se declaró en quiebra y cerró sus puertas en el 2012. Sin embargo, ¿Cuándo empezó el inició de su fin? Sucedió 37 años antes, en 1975.

En aquel año Steve Sasson, trabajando en los mismos laboratorios de investigación de Kodak, inventó la primera cámara digital. Este extraordinario avance permitía tomar fotografías sin necesidad de película, anticipando la disrupción venidera.

Cuando Sasson compartió entusiasmado su invento, uno de los altos directivos de Kodak desestimó la cámara digital preguntando con escepticismo: “¿Quién va a querer hacer fotos que no se pueden ver en papel?”.

Esa monumental falta de visión resultaría fatal para Kodak. Hoy nos damos cuenta que aquella empresa se durmió en los laureles ante la era digital. Pese a que sus propios laboratorios estaban creando tecnologías digitales claramente revolucionarias, Kodak se aferró terca y obstinadamente a su altamente rentable negocio de la película o rollos de fotos, resistiéndose por años a explorar verdaderamente esas innovaciones, por temor a que pudieran canibalizar sus jugosas ganancias anuales.

Varias décadas después de aquella decisión, Kodak finalmente quiso reaccionar ante el inminente tsunami digital, pero era demasiado tarde. En cuestión de unos pocos años, la adopción masiva de la fotografía digital por el público provocó el colapso abrupto de su antiquísimo negocio basado en la película.

Lo mismo ha sucedido con decenas de empresas que también fueron ciegas ante el cambio, como por ejemplo la inteligencia artificial. Hay quienes la minimizan y otros que la endiosan, ambas posiciones son un error. La IA vino para quedarse y hay que aprovecharla. Los avances tecnológicos no son en un inicio, ni buenos ni malos. Si no los entendemos o los usamos sin adaptarlos a la realidad, entonces son muy malos. Pero, si sabemos adaptarlos y sacarles provecho, son buenísimos.

@dflara