El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, defendió este 3 de agosto las recientes reformas constitucionales aprobadas por la Asamblea Legislativa, que abren la puerta a la reelección presidencial indefinida, amplían el período de Gobierno de cinco a seis años y eliminan la segunda vuelta electoral.
Con estas reformas, Bukele queda habilitado para buscar un tercer mandato consecutivo, aunque hasta el momento no ha confirmado si se postulará nuevamente. Los cambios fueron impulsados y aprobados en una sola jornada por el Congreso, controlado por el oficialismo, sin un debate previo amplio ni análisis público.
Desde su cuenta en la red social X, el mandatario respondió a las críticas internacionales señalando que “el 90 % de los países desarrollados permiten la reelección indefinida de su jefe de gobierno, y nadie se inmuta”, mientras que, cuando El Salvador intenta hacer lo mismo, “de repente se convierte en el fin de la democracia”.
Bukele también sostuvo que, si su país adoptara un sistema como el de las monarquías parlamentarias del Reino Unido o España, tampoco sería aceptado por la comunidad internacional, asegurando que “se pondrían furiosos si eso sucediera”.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han rechazado enérgicamente las reformas. Human Rights Watch (HRW) alertó que el gobierno de Bukele “está recorriendo el mismo camino que Venezuela”, al impulsar cambios constitucionales sin contrapesos. Por su parte, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) calificó lo ocurrido como “una flagrante manipulación de la Constitución” que podría derivar en la consolidación autoritaria del poder.
En esa misma línea, la organización Acción Ciudadana advirtió que estas reformas no tienen como fin empoderar al pueblo ni optimizar recursos públicos, sino más bien perpetuar al presidente en el poder.

