El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, volvió a pronunciarse sobre el despliegue militar de Estados Unidos en el mar Caribe, al que calificó como un plan “inmoral, criminal e ilegal” que busca un “cambio de régimen” en su país.
Durante un acto con diputados en el Parlamento, Maduro aseguró que la medida constituye una amenaza directa contra Venezuela. “Este es un tema de paz, de derecho internacional y de toda América Latina y el Caribe. Quien agrede a uno, agrede a todos”, señaló.
El nuevo pronunciamiento ocurre tras el anuncio del gobierno de Donald Trump sobre el envío de fuerzas navales y aéreas al sur del Caribe. El despliegue, según Washington, busca combatir a los cárteles de la droga latinoamericanos, entre ellos el Cartel de los Soles, al que la administración estadounidense atribuye vínculos con altos funcionarios venezolanos como Maduro, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López.
La Marina de EE.UU. confirmó que el buque USS Iwo Jima (LHD 7) zarpó desde la Base Naval de Norfolk, en Virginia, con unidades militares, vehículos tácticos y personal de la 22ª Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron la carga de equipos y tropas a bordo.
En respuesta, Maduro convocó para este jueves a un desfile y registro de milicianos, como parte de lo que denominó una “jornada de aislamiento” para reforzar las defensas ante las “amenazas” de Estados Unidos.
El pasado 18 de agosto, ya había anunciado un plan especial para movilizar a más de 4,5 millones de milicianos en puntos estratégicos como cuarteles, plazas, terminales, estaciones eléctricas y espacios públicos. Además, adelantó que se integrará a organizaciones civiles y a los llamados Cuadrantes de Paz de la Policía Nacional Bolivariana, con el fin de “fortalecer la seguridad ciudadana y mejorar la coordinación entre fuerzas del Estado y comunidades”.
Ante la escalada de tensiones, el secretario general de la ONU, António Guterres, hizo un llamado a la calma y exhortó tanto a Estados Unidos como a Venezuela a “bajar la tensión, ejercer moderación y resolver sus diferencias por medios pacíficos”, según informó su portavoz, Daniela Gross De Almeida.

