
La tradición navideña de la familia Vásquez Ramírez cumple trece años llenando de magia al barrio Sauces Norte, en Loja. Lo que hoy es un impresionante pesebre mecánico de 12 metros cuadrados, dividido en dos escenarios —Belén y Nazaret— comenzó como el nacimiento tradicional que suelen armar las familias cada diciembre. Sin embargo, con el paso del tiempo, la creatividad empezó a transformar esa práctica en una obra cada vez más sorprendente.
En diálogo con Diario Crónica, Frans Vásquez recuerda que todo inició con unas ovejas comunes, figuras sencillas a las que decidió darles movimiento por curiosidad. Aquella pequeña innovación llamó la atención de los primeros visitantes, quienes se maravillaron al ver cómo los animales “cobraban vida”. Ese entusiasmo fue el impulso para que continuara experimentando con mecanismos y adaptando piezas tradicionales, hasta convertir el pesebre en una verdadera representación animada.
Hoy, el pesebre reúne alrededor de 300 piezas, de las cuales 150 tienen movimiento y el resto son estáticas. Pero este no es un pesebre cualquiera: además de los sonidos que acompañan cada escena, Frans ha incorporado leyendas y textos explicativos que permiten a los visitantes comprender mejor la época, sus personajes y los oficios que se representan, convirtiéndolo también en un espacio educativo para quienes desconocen detalles del contexto histórico del nacimiento de Jesús.
Para este 2025, Frans explica que la creación fue más desafiante que en años anteriores, pues decidió construir todo desde cero. A diferencia de otros años —cuando ya sabía exactamente dónde colocar cada figura—, esta vez diseñó un nuevo escenario completamente estructurado en tres niveles, lo que le permitió distribuir de manera más armónica las piezas animadas, las figuras sólidas y las escenas temáticas tanto de Belén como de Nazaret.
La planificación inició a principios de noviembre, un proceso que él considera la oportunidad perfecta para evaluar qué piezas continúan vigentes, cuáles deben guardarse temporalmente y cuáles pueden ser reemplazadas por nuevas creaciones que mantengan fresca la experiencia para quienes regresan cada diciembre.
El resultado es un nacimiento que no solo conserva el sentido espiritual y familiar de la Navidad, sino que también integra tecnología, imaginación, sonidos, oficios tradicionales y escenas que transportan a los visitantes a otra época. Este año, además, la familia ha preparado una rifa de una pieza animada (aldeano horneando un cerdo), elaborada con la misma creatividad que caracteriza a su creador, con el fin de recaudar fondos que permitan dar continuidad a esta tradición que ha crecido junto con su comunidad.
El pesebre está abierto a disposición de la ciudadanía hasta el 6 de enero, en horario de 19h00 a 21h00, excepto el 24 y 31 de diciembre. La entrada es libre y aceptan aportes voluntarios.
Cronidato
La obra navideña está ubicada en el barrio Sauces Norte, en las calles Antonio Canaletto, entre Salvador Dalí y Miguel Ángel, a pocos metros de la capilla.
