
Este 13 de abril se conmemora el Día del Maestro Ecuatoriano, fecha que resalta a los educadores, quienes con paciencia comparten sus conocimientos a los estudiantes y dedican su vida a la noble misión de enseñar. Tres maestros superan los 25 años formando generaciones.
Trayectoria
El homenaje es al natalicio del ilustre escritor, pensador y educador ambateño Juan María Montalvo Fiallos (nacido el 13 de abril de 1832). La declaración fue en el año 1920 por el entonces presidente de Ecuador, Alfredo Baquerizo Moreno.
En uno de los colegios emblemáticos de la urbe lojana, la Unidad Educativa La Dolorosa encontramos a Fabián Eduardo Cueva Romero, un maestro que lleva ejerciendo la docencia aproximadamente 28 años. Relató a Diario Crónica que gracias a Dios ha tenido la oportunidad de trabajar en algunas instituciones, y algunos hijos de sus exestudiantes son sus alumnos. También como muchos son profesionales en varias partes del país lo reconocen y se acercan para tratar de ayudarlo en cualquier necesidad. “Nosotros cada día les inculcamos a los alumnos para que se formen y esa profesión les va a dar su hogar y reconocimiento”.
Recordó que inició en el colegio Pío Jaramillo Alvarado donde trabajó aproximadamente 9 años, también en la Unidad Educativa La Porciúncula, de igual manera casi 15 años y en la Unidad Educativa La Dolorosa, donde lleva 14 años; “eran mundos diferentes porque antes permitían enseñar en varias instituciones educativas, sin embargo, nosotros los maestros tenemos que adaptarnos al medio” y considera que ha hecho un buen trabajo y los frutos están a la vista, la mayoría o casi todos los estudiantes son profesionales.
Recomendó a los futuros docentes que trabajen en sentido de valores porque es importantísimo. Además, prepararse de la mejor manera para poder llegar a los jóvenes con buenos conocimientos, ya que ahora el celular les está ganando; asimismo que los padres ayuden controlando en casa, los valores primeramente vienen de allí y nosotros reforzamos”.
Silvia Emperatriz Sisalima Cuenca aún recuerda que el 8 de marzo de 1998 —tras culminar su carrera— logró ingresar al Magisterio a impartir clases en la Unidad Educativa Santa Mariana de Jesús en la mañana, luego en 2015 le trasladaron a la Unidad Educativa Fiscomisional Mercedes de Jesús Molina.
“Me ha llenado la vida ser docente porque permite trabajar todos los días con los niños, quienes con esa inocencia a uno le contagia el entusiasmo. Claro nos quitan un poquito de energía porque debemos estar en actividad constante, sin embargo, es muy agradable”, dijo.
Considera que, para ser docente, uno se siente motivado desde la casa. “Mi mamá es una de las personas que siempre la vimos leer, leer y leer, y sentarse con nosotros a trabajar la caligrafía, la ortografía y los trabajos prácticos, entre otros conocimientos impartidos”, añadió.
Indicó que se ha sentido satisfecha cuando ha encontrado a los estudiantes ejerciendo una profesión en diferentes instituciones públicas o privadas, entonces considera que lo impartido en las aulas con el tiempo dieron frutos, aunque lo más sorprendente es que también hay compañeras de trabajo (docentes).
Aconsejó a los maestros que siempre hay que dejar huellas positivas en la vida de cada una de los estudiantes. Además, quienes están iniciando en esta noble labor, simplemente enseñar con el corazón y ver que estas personas en el futuro serán quienes estarán impulsando también para generar una patria nueva con solidaridad y justa.
Natalio de Jesús Bravo Yanangómez, este 2026 cumple 25 años como educador y evangelizador. Expresó a Diario Crónica que empezó el legado de formar generaciones en la Unidad Educativa La Dolorosa, San Francisco de Asís, Orianga, Calasanz, Ángel Pastrana, Máter Dei y desde el 2011 se desempeña como maestro en el “Daniel Álvarez Burneo” de la ciudad de Loja en la cátedra de Enseñanza Religiosa Escolar.
Afirma que toda vocación se la descubre y en su caso cierto día le invitaron a reemplazar a un maestro y constató que maneja la materia de Filosofía, Teología y Orientación educativa y fue allí donde se dio cuenta que era su vocación.
Al inicio uno tiene que irse adaptando a la vocación que ha elegido, en ese caso como maestro; por el lado humano, ha sido muy enriquecedor. “He compartido con los jóvenes, niños, padres de familia, colegas, es decir, con todos los actores de la parte educativa. Frente a ello, con los años hemos ido actualizándome con respecto a los nuevos desafíos que presenta la sociedad en el plano educativo como la tecnología, innovaciones curriculares, las mallas curriculares y los nuevos pensum de estudio”, añadió.
“También en este camino me he encontrado con médicos, docentes, psicólogos, arquitectos, ingenieros civiles, ingenieros agrónomos, orientadores educativos que fueron mis estudiantes y me alegra mucho porque cumplimos la misión de dar esos conocimientos que les permitió subir un peldaño más”, afirmó.
El maestro en su mensaje refirió que la educación transforma vidas y construye el futuro, transmitiendo conocimientos, cultivando valores y pasión por aprender. Se invita a la sociedad a valorar el rol docente como guía en el desarrollo integral, sembrando sueños y forjando una ciudadanía crítica y comprometida. Y siempre recordar, que se debe tener una educación con propósito, valorar Maestro, inversión en el futuro y un acto de amor, valentía para transformar vidas.(I).
