Decidir

Fernando Oñate

Siempre vamos a estar obligados a elegir. Lo hemos hecho desde nuestro nacimiento y lo hacemos cientos de veces al día. Quizá no somos conscientes de ello, pues que comer, con quien hablar, que leer, o pasar tiempo naufragando en las redes sociales, son decisiones que tomamos casi inconscientemente.  Pero no todas las decisiones son tan triviales, regularmente debemos elegir sobre temas transcendentes para nosotros y las consecuencias de nuestra elección, las experimentaremos en el mediano o largo plazo: que carrera estudiar, que trabajo tomar, con quien construir una familia, son solo algunos ejemplos.

La situación en la que nos encontramos actualmente, es el producto de las decisiones tomadas en el pasado y son las pequeñas decisiones, aquellas que tomamos sin mayor reflexión, las que van configurando nuestro camino y nos colocarán frente a aquellas decisiones trascendentes. Si alguna vez tomó una decisión con “cabeza caliente”, siguiendo el consejo de un “buen amigo” que en realidad no tenía el criterio suficiente, o sin evaluar con claridad todas las opciones y sus posibles consecuencias; entonces estará de acuerdo conmigo en que somos libres de tomar nuestras decisiones, pero somos prisioneros de sus consecuencias.

¿Cómo tomar las decisiones correctas? El apóstol Santiago nos enseña que “todo hombre debe ser pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque en la ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Santiago 1:19 – 20), mostrándonos que decisiones basadas en nuestras emociones nunca serán las adecuadas. “Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche” (Santiago 1: 5 – 6) añade el apóstol Santiago, pues “lámpara es a mis pies Tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmos 119: 105) decía el salmista. La sabiduría de lo alto, que viene de conocer y poner en práctica la palabra de Dios, es la guía infalible para una vida de éxito.  El rey Salomón nos brinda una clave imprescindible “Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas” (Proverbios 3: 5 – 6). Confiar que el Señor siempre está en control, nos dará paz en nuestro corazón si tomamos una decisión conforme a sus preceptos.