Campos Ortega Romero
En nuestro país, el segundo domingo del mes de mayo, conmemoramos la figura de la Madre, una palabra que no solo abarca las funciones de criar y cuidar a sus hijos, sino que va más allá y representa el amor y apoyo incondicional hacia sus vástagos, celebramos una fecha creada para rendir homenaje a la maternidad, ya no tanto en el sentido de la familia sino como una figura simbólica que a lo largo de la historia se ha asociado con el amor, el esfuerzo y la comprensión.
La historia del Dia de la Madre tiene diferentes orígenes, pero su forma moderna se remonta a Anna Jarvis, una activista estadounidense que, en 1908, propuso establecer una fecha para homenajear a su Madre y a todas las mujeres que ejercen la maternidad, en 1914 el presidente Woodrow Wilson oficializó la celebración en Estados Unidos, hoy en día, el Dia de la Madre constituye una celebración universal que une culturas, familias y generaciones bajo un mismo mensaje de gratitud y amor.
Hablar de la Madre, es hablar del amor que más se asemeja al infinito amor divino, que enseña a sus hijos y nos enseña a todos que es necesario declarar la guerra al odio, para solidarizarnos con las víctimas de la violencia, del engaño secular de quienes detentan el poder económico y político, de la violencia de la explotación, de la pobreza, de la ignorancia. Para derrotar de una vez por todas a la muerte, para convertir la vida en júbilo, para que crezcan los símbolos de la felicidad, la esperanza será entonces un verde árbol con un sol verde, para que haya explosión de palomas y tormentos de campanas, anunciando la paz a los cuatro puntos cardenales de la tierra.
El amor de la Madre que profesa a sus hijos es eterno y grande, que vence a todas las barreras y obstáculos que se oponen a la crianza de sus hijos. Desde el mismo momento en que sabe que en su vientre lleva un hijo, se convierte en fuente inagotable de ternura y amor. No importa la edad que tenga ni los conocimientos académicos que posea, ella lucha incansablemente para ofrecerles a sus hijos lo mejor de este mundo.
Pido permiso para saludar a mi compañera de la vida y el amor, Madre de mis hijos, Ana Margarita Salazar, y a todas las Madres lojanas, ejemplo de dignidad, amor y coraje por días mejores de sus vástagos, ¡¡¡Madres mil veces benditas sean Madres!!!Así sea.
