Luis Pineda
Para buscar alternativas a las diferentes crisis que vivimos los habitantes del planeta Tierra, especialmente en nuestra Abya Yala, un primer paso es construir nuestra propia identidad.
Para acercarnos a nuestra identidad más cercana, debemos hablar de la identidad cultural latinoamericana, que en su contexto cultural podemos afirmar que es una cultura joven, fruto del mestizaje entre las culturas: indígena, europea y africana. Por ello no debeos olvidar que somos originariamente Abya Yala según el idioma Kuna y Latinoamérica poque hablamos un idioma derivado del latín. Nos caracterizamos por la diversidad étnica, el sincretismo religioso, la importancia de la familia y una historia compartida en el pasado y presente.
La identidad latina no es fija; es un proceso de «constante construcción-deconstrucción» que se redefine a través de la resistencia a la homogeneización cultural, la globalización y la revalorización de las tradiciones locales.
Para profundizar en el tema, recurrimos a: Sánchez Gutiérrez, M. y Dalama Bonachea, “Identidad cultural latinoamericana desde la perspectiva de José Martí».
“Entre los múltiples fenómenos y consecuencias que el mundo globalizado ha generado, emerge la posible disolución cultural de las identidades de los pueblos. Sin embargo, la investigación, el análisis, las reflexiones y la interpretación crítica de los temas y conceptos sobre cultura e identidad en América Latina lejos están de haberse agotado; estos resurgen en el nuevo pensamiento latinoamericano con una fuerza mayor tanto en la teoría como en la práctica socio-política en los países de América Latina.
En América Latina, las identidades culturales y sus nuevas formas de hacer y de pensar, están definiendo los rumbos de las sociedades y las naciones latinoamericanas. Se vive en un mundo en el que van juntos el renacimiento de las identidades locales; aquello que había estado históricamente de alguna forma subordinado, ahora invade y busca reconocimiento y justicia.
En este sentido, la cultura y las identidades culturales han dejado de ser el reflejo de los dictados de las élites económicas. Ellas ordenan sus propios contenidos y orientaciones sociales, como lo prueban los nuevos movimientos sociales indígenas.
Las luchas políticas en América Latina y en el mundo, defienden cada vez más el modelo cultural de la sociedad y sentidos de vida colectivos, donde la diversidad cultural, el respeto, el reconocimiento a las culturas nacionales sean tenidos en cuenta, se integren al desarrollo y no sean excluidas de este.
En América Latina, las identidades y culturas tradicionales como las campesinas, indígenas y negras, resisten y construyen nuevas alternativas a la dominación de la globalización cultural, lo que ha impedido el injerto automático de otras culturas foráneas por su capacidad de defender lo propio, lo autóctono de estas tierras.
De ahí entonces, la importancia y la necesidad impostergable de analizar desde la visión histórica y la perspectiva actual, el pensamiento filosófico y político latinoamericano y los temas de la identidad y la cultura de América Latina, para comprender la ubicación y el papel de la identidad latinoamericana en el mundo global que nos asiste hoy.”
