
La implementación de torres hidropónicas se ha consolidado como una solución tecnológica altamente eficiente para maximizar espacios reducidos y fomentar una cultura de agricultura sustentable. Este sistema permite cultivar hortalizas mediante soluciones nutritivas controladas, lo que garantiza la obtención de productos orgánicos, saludables y libres de plagas.
Al desarrollarse con raíces sanas bajo un entorno supervisado, las plantas alcanzan un estado excepcional, logrando optimizar tanto el rendimiento productivo como el uso de recursos naturales.
Tecnología
Esta visión técnica es compartida por Fernando Villacís, analista en producción y banco de semillas de la Prefectura de Loja, quien explicó en diálogo con Diario Crónica que el funcionamiento de estas estructuras se basa en soluciones de nitratos, las cuales son absorbidas directamente por las raíces para potenciar un crecimiento eficaz. Para asegurar este desarrollo, el proceso inicia cuando la planta se traslada desde el almácigo a la torre —utilizando en ocasiones espuma flex para su sostén inicial— y se complementa, según el criterio del experto, con la aplicación dosificada de nutrientes y productos orgánicos foliares conforme la planta madura.
Dicha optimización biológica va de la mano con especificaciones técnicas diseñadas para el ahorro y la durabilidad. En este caso, cada unidad tiene una capacidad de 20 litros de agua y ocupa apenas un metro cuadrado con una altura de 1,85 metros, operando mediante bombas sumergibles de bajo consumo energético que registran apenas 3 watts. Para preservar la vida útil de estos equipos, el agua debe mantenerse en circulación constante mediante ciclos recomendados de seis horas diarias. Gracias a este sistema, el periodo desde el trasplante hasta la cosecha se reduce a un rango de 35 a 45 días, permitiendo obtener vegetales de mayor tamaño y calidad superior a los producidos por métodos tradicionales.
Los beneficios a largo plazo justifican la inversión inicial, considerando tanto la alta rentabilidad del espacio como la creciente aceptación de estos productos. Sin embargo, el analista precisó que el éxito del cultivo depende de la adaptación climática: mientras que en zonas de alta intensidad solar es indispensable el uso de polisombras para evitar la exposición directa, en sectores de mayor altitud y temperaturas moderadas, como los cantones de Loja, Celica o Paltas, el desarrollo del cultivo se facilita significativamente.
Para garantizar que estos factores ambientales no interfieran en el proceso, la Prefectura brinda una asistencia técnica permanente a las instituciones beneficiarias. Esta asesoría personalizada permite a los docentes y estudiantes seleccionar las especies más aptas según la localidad, altitud y condiciones específicas de cada establecimiento. De este modo, la tecnología no solo llega como una herramienta física, sino como un eje pedagógico que profundiza en las técnicas agrícolas.
Entrega
El impacto de este programa se materializó la mañana de este 23 de junio, cuando la Prefectura de Loja realizó la entrega de 14 torres hidropónicas verticales automatizadas a ocho unidades educativas en los cantones de Gonzanamá, Espíndola, Celica, Paltas y Loja.
Con la adopción de estos sistemas modernos, el proyecto asegura que los estudiantes se capaciten en métodos de agricultura sustentable, constituyendo un aporte esencial en su formación.
Así lo afirmó Franco Reinoso, representante de la Unidad Educativa Frontera Sur de Cangonamá quien afirmó que esta entrega es de gran ayuda para los estudiantes en su proceso formativo.
