
La seguridad de las edificaciones depende del cumplimiento de normas técnicas, estudios estructurales y una adecuada supervisión durante el proceso constructivo. Tras lo ocurrido recientemente en Venezuela, profesionales y autoridades de Loja analizan las condiciones de las viviendas y edificaciones de la ciudad, destacando la importancia de respetar los diseños aprobados, evitar modificaciones sin respaldo técnico y contar con especialistas durante la ejecución de las obras, especialmente en un país como Ecuador, ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona de alta actividad sísmica.
Situación
En diálogo con Diario Crónica, el concejal del cantón Loja y arquitecto Yuri Yaguana se refirió a la Ordenanza 070, vinculada a los planes de uso y gestión del suelo, la cual establece la supervisión técnica de las obras para verificar que los proyectos se ejecuten conforme a lo aprobado y bajo las especificaciones establecidas. Esta normativa busca garantizar que las edificaciones mantengan las condiciones para las que fueron diseñadas, ya que los problemas suelen aparecer cuando no se respetan los parámetros técnicos durante la construcción o se omiten procesos que comprometen la seguridad estructural.
En ese contexto, explicó que la supervisión técnica y la fiscalización cumplen funciones distintas dentro de una obra. La última se enfoca en la verificación de aspectos específicos del avance constructivo, mientras que la primera permite un seguimiento continuo del proceso para asegurar que la ejecución se mantenga conforme al proyecto aprobado y a los estatutos vigentes, entre ellas las Normas Ecuatorianas de la Construcción (NEC), implementadas tras el terremoto de Manabí.
Desde su perspectiva, los riesgos aparecen cuando una obra se ejecuta fuera de los parámetros establecidos o cuando omiten criterios técnicos esenciales que afectan la seguridad de la estructura.
Al referirse a la situación registrada en Venezuela, el concejal destacó la importancia de diferenciar entre una vivienda “antisísmica” y una sismorresistente. Dijo que ninguna edificación puede evitar los efectos de un terremoto, pero mediante estudios, cálculos e ingeniería adecuada es posible diseñar estructuras capaces de resistir determinados niveles de movimiento y proteger mejor a sus ocupantes.
Esta condición cobra relevancia en Ecuador por su ubicación dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, donde la actividad sísmica es constante. Aunque Loja no ha registrado eventos de gran magnitud en comparación con otras provincias, existen edificaciones que requieren atención especial, en particular las de carácter patrimonial.
En el centro histórico, Yaguana afirmó que varias construcciones antiguas fueron levantadas con materiales como adobe y madera, sistemas que no ofrecen la misma resistencia que las estructuras modernas de hormigón y acero. Por ello, consideró necesario mantener un equilibrio entre la conservación del patrimonio y la seguridad, permitiendo intervenciones que respeten lo histórico pero incorporen soluciones más eficientes.
Uno de los principales puntos de alerta son las ampliaciones o modificaciones realizadas en viviendas ya construidas. El concejal manifestó que muchos proyectos fueron diseñados inicialmente para una carga específica, pero con el tiempo han sido modificados con nuevos pisos o cambios estructurales sin los estudios necesarios para determinar si puede soportarlos.
En varios programas habitacionales de Loja, agregó, se construyeron viviendas unifamiliares con una planificación definida; sin embargo, algunos propietarios realizaron ampliaciones como la eliminación de cubiertas o la incorporación de plantas adicionales. Estas trasformaciones, al no estar previstas en el diseño original, pueden afectar la resistencia de la estructura.
Por ello, recordó que el municipio solicita informes técnicos cuando se plantea una ampliación, aunque también recalcó la responsabilidad de propietarios y profesionales para garantizar que cualquier cambio sea seguro.
En cuanto a la situación actual de las edificaciones en Loja, el edil enfatizó que los proyectos construidos en los últimos 10 a 15 años presentan un mayor cumplimiento de la normativa en comparación con edificaciones más antiguas. Sin embargo, advirtió que aún existen diferencias entre el sector público y privado, ya que las obras estatales suelen contar con mayores controles.
Desde el Colegio de Ingenieros Civiles de Loja, su presidente Patricio Bárcenas coincidió en que en la ciudad aún existen viviendas que se levantan sin la supervisión permanente. En esa línea, expone que en varios casos los propietarios cumplen con los trámites municipales, pero luego dejan la ejecución de la obra únicamente en manos de maestros albañiles para reducir costos.
Si bien reconoció la experiencia que muchos de estos trabajadores tienen en la construcción, precisó que una edificación segura requiere estudios de suelo, diseños estructurales y cálculos técnicos que permitan definir correctamente la resistencia de la estructura.
