Donación de órganos en Loja: tres potenciales donantes al año permiten salvar vidas

La donación de órganos sigue siendo un reto en Loja.

La donación de órganos representa una oportunidad para salvar vidas en Ecuador, aunque la negativa de ciudadanos y familias persiste como uno de los mayores obstáculos para este programa. En el Hospital Isidro Ayora de Loja, la labor del Instituto Nacional de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células (INDOT) se enfoca en la identificación, cuidado y verificación de potenciales donantes, un trabajo que, tras la pandemia, se retomó con resultados alentadores a partir de 2021.

Programa

En entrevista con Diario Crónica, Ana Cristina Romero Aguirre, médica especialista en Medicina Crítica, Terapia Intensiva y Cuidados Paliativos, además de coordinadora hospitalaria del INDOT en el Hospital Isidro Ayora, explica que este programa funciona en la casa de salud desde 2019. Según la Ley Orgánica de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células, en el país todas las personas son consideradas donantes por defecto, salvo que expresen lo contrario durante el proceso de cedulación.

Esta disposición permite que el sistema de salud, una vez confirmada la muerte cerebral mediante los protocolos establecidos, pueda proceder con la donación de órganos y tejidos para beneficiar a pacientes que esperan un trasplante en distintas ciudades del país.

La especialista detalla que el uso de los órganos y tejidos depende de los programas de trasplante que estén activos. Actualmente, los procedimientos más frecuentes son los renales y hepáticos, además del uso de córneas, piel, huesos y meniscos. Estos elementos cumplen un papel importante en la atención de diferentes pacientes; por ejemplo, la piel es clave en el tratamiento de personas con quemaduras graves, mientras que las córneas permiten mejorar la visión y la calidad de vida de quienes tienen problemas oculares.

Ante el aumento de ciudadanos que deciden no ser donantes, una tendencia que hoy se encuentra casi al mismo nivel que quienes sí aceptan, el Hospital Isidro Ayora cumple un rol principalmente de coordinación y acompañamiento. El centro médico no realiza trasplantes, sino que se encarga de confirmar la muerte cerebral del paciente bajo los procedimientos médicos correspondientes y de realizar los estudios necesarios para determinar si los órganos pueden ser utilizados.

Una vez cumplido este proceso, equipos especializados provenientes principalmente de Cuenca, y en algunas ocasiones de Quito o Guayaquil, se trasladan hasta Loja para realizar la extracción de los órganos y tejidos. Estos son transportados posteriormente a los hospitales donde se encuentran los receptores, bajo condiciones de conservación que permiten mantener su viabilidad durante el traslado.

Uno de los momentos más difíciles para el personal de salud es el contacto con los familiares del posible donante. La doctora Romero reconoce que se trata de una situación delicada, ya que las familias enfrentan una pérdida repentina, muchas veces a causa de accidentes de tránsito. Sin embargo, destaca la importancia de actuar con respeto y empatía en este proceso.

“Es una conversación difícil, pero entendemos que detrás de esa decisión también existe la posibilidad de salvar varias vidas”, señala.

Recuerda además el caso de un policía que falleció tras un accidente, cuya familia decidió apoyar el proceso de donación, permitiendo que varias personas recibieran una nueva oportunidad de vida.

En Loja, el Hospital Isidro Ayora registra en promedio tres donantes por año, ya que no todos los pacientes con muerte cerebral cumplen los criterios médicos necesarios para ser donantes. Existen factores que pueden impedir la donación, como ciertas enfermedades, la presencia de tumores, el embarazo o condiciones específicas de salud.

Frente a estas limitaciones, la coordinadora hace un llamado a la ciudadanía para fortalecer la cultura de la donación de órganos en el país. Invita a los lojanos a expresar su voluntad de donar al momento de la cedulación y a comprender el impacto que este gesto puede tener en la vida de otras personas.

“Al acudir a la cedulación, les invitamos a decir sí a la donación. Es una decisión que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte para muchas personas; incluso cuando nuestra existencia termina, podemos seguir ayudando a otros y darles una nueva oportunidad de vivir”, concluye.

Cifras

Según el INDOT, entre el 1 de enero y el 31 de mayo de 2026 se realizaron 277 trasplantes a nivel nacional. De este total, el 11,55% (32 casos) correspondió a trasplantes renales con donante cadavérico, mientras que el 3,61% (10 casos) fueron trasplantes renales con donante vivo. Además, se registró el 0,72% (2 casos) de trasplantes cardíacos y el 0,36% (1 caso) de trasplante pulmonar con donante cadavérico. En el ámbito hepático, el 1,81% (5 casos) correspondió a trasplantes con donante cadavérico. La mayor proporción estuvo representada por los trasplantes de córneas, que alcanzaron el 60,65% (168 casos), seguidos por los trasplantes de progenitores hematopoyéticos, que representaron el 21,30% (59 casos).