
La memoria de la Feria Dominical Agrícola y Ganadera de Gonzanamá sigue viva en la voz de sus protagonistas. El equipo periodístico de Diario Crónica conversó con Bolívar Bravo Ruiz, fundador y primer presidente de la Asociación de Ganaderos, quien a sus 96 años recibió a este medio en su hogar para compartir anécdotas y detalles de cómo se gestó una de las iniciativas productivas más importantes del cantón.
Con lucidez y emoción, recordó los primeros pasos de un espacio que nació del esfuerzo colectivo de agricultores y ciudadanos. La feria se concretó el 28 de marzo de 1971 y, desde entonces, se consolidó como un referente comercial indispensable en el Austro ecuatoriano y la frontera peruana.
“Gonzanamá, al ser un pueblo agrícola y ganadero, necesitaba comercializar su producción. Esto nos motivó a conformar un comité patriótico para instituir una feria dominical destinada a la venta de ganado”, expresó.
La idea surgió ante la urgencia de fortalecer la economía local. Para alcanzar este propósito integraron un comité con actores afines al desarrollo cantonal.
Entre los principales impulsores figuraron César Augusto Piedra, jefe político; Raúl Bravo Luna, presidente del Centro Agrícola; y Bolívar Bravo Ruiz, al frente de los ganaderos. A ellos se sumaron Manuel Agustín Espinoza, Jaime Lucio Bravo, Aníbal Pacheco, Lino Betancourt, los hermanos Juan, Hermel y Manrique Bravo Ruiz, Julio León Yaguana, Filomón Camacho, Carlos Noé Castillo y Julio César Moreno, junto a un nutrido respaldo comunitario.
Las gestiones también contaron con el acompañamiento del Ministerio de Agricultura y Ganadería, mediante la intervención de Jorge Reyes Valdivieso y Jorge Burneo Jaramillo, quienes avalaron el reglamento oficial de funcionamiento.
Una primera edición que marcó la historia
El inicio tuvo lugar en la avenida 30 de Septiembre, sobre los terrenos facilitados por la escuela 12 de Octubre.
En aquella jornada inaugural confluyeron alrededor de 400 cabezas de ganado procedentes de distintos sectores de Gonzanamá y del vecino cantón Calvas. Pese a las condiciones adversas de la temporada lluviosa, miles de asistentes colmaron el recinto respaldados por la presencia del general Bolívar López Germán, jefe civil y militar de la provincia, y la retreta de la banda del Ejército llegada desde Loja.
En aquel día, la logística comunitaria fue fundamental. Una comisión de damas, encabezada por Alejandrina Palacio, preparó platillos típicos con insumos locales como carne, cerdos, gallinas, choclos, yuca y el tradicional queso. Como detalle histórico, el brindis de la “diamantina” —elaborado con anisado y azúcar— contó con el aporte de 40 litros de licor enviados por Emilio Luna desde su fábrica en el barrio La Zambo, en Sacapalca.
El gran desafío
El reto más complejo para los fundadores no fue la inauguración, sino garantizar la continuidad dominical.
La sostenibilidad la lograron gracias al flujo constante de productores de Quilanga, Nambacola y Changaimina, sumados a comerciantes frecuentes provenientes de Catamayo, Piñas, Machala, Santa Rosa, Guayaquil y Loja, quienes dinamizaron el intercambio mercantil con proyección hacia el Perú.
Tras adquirir un terreno propio gracias al apoyo de la Junta de Recuperación Económica, el Estado y la gestión de Lino Betancourt, la feria evolucionó hasta contar con infraestructura formal.
Es así como en este 2026, su realización presentó una modificación temporal debido a la construcción del Centro de Exhibición Multipropósito —obra impulsada por la Prefectura de Loja cuya inauguración se prevé para el 26 de julio, en el marco de la LIII Expo Feria Agropecuaria Señor del Buen Suceso Gonzanamá—.
Para Bolívar, contemplar la vigencia del proyecto genera satisfacción: “Nosotros sembramos ese árbol y da fruto. Tengo gratitud con quienes han cuidado ese espacio que permanece activo e impulsando la producción”.
La Feria Agrícola y Ganadera de Gonzanamá se realiza cada domingo; no obstante, su aniversario se conmemora tradicionalmente el último domingo de marzo, fecha establecida desde su fundación en 1971.
