
El padre Julián Lorente dejó una huella profunda en Loja. Visionario y comprometido con las necesidades de los sectores más vulnerables, convirtió su vocación sacerdotal en una misión de servicio que trascendió los espacios religiosos y alcanzó ámbitos sociales, comunitarios y económicos.
Trayectoria
Nació el 26 de agosto de 1918 en Calzada de Oropesa, España. Cursó el bachillerato y posteriormente la carrera de Farmacia en Madrid. Después de concluir sus estudios y cumplir el servicio militar, tomó una decisión que marcaría el rumbo de su vida: el 16 de febrero de 1945 ingresó al seminario de Ávila, cuando tenía 27 años.
Seis años después, el 9 de septiembre de 1951, fue ordenado sacerdote. En 1952 se trasladó a Nicaragua, donde desarrolló durante siete años una intensa labor pastoral. Su trayectoria lo llevaría posteriormente a Ecuador, específicamente a la Diócesis de la Inmaculada Concepción de Loja, entonces dirigida por monseñor Juan María Riofrío Samaniego, VII obispo de Loja.
En mayo de 1959 llegó a la ciudad, donde permaneció durante más de una década. Su presencia estuvo marcada por una acción evangelizadora con fuerte dimensión humana y social, caracterizada por la cercanía con los sectores populares y una decidida opción por quienes enfrentaban mayores necesidades.
Entre las iniciativas que impulsó durante su permanencia en Loja destacan la creación de la Radio Luz y Vida y la institución financiera que actualmente lleva su nombre, la cual inició en 1965, donde un grupo de trabajadoras del entonces Mercado Sur, hoy Mercado San Sebastián, decidieron asociarse con el propósito de adquirir productos de primera necesidad y comercializarlos entre la población. La iniciativa, sin embargo, no logró responder plenamente a las aspiraciones de sus integrantes.
Como consejero espiritual de las comerciantes, el padre Lorente conoció de cerca sus dificultades y legítimas aspiraciones de alcanzar mejores condiciones de vida. Desde esa realidad promovió una alternativa basada en la organización, la solidaridad y el esfuerzo colectivo. Así surgió inicialmente la Cooperativa de Consumo y Mercadeo, proyecto que posteriormente evolucionó hacia una cooperativa de ahorro y crédito. El primero de agosto de 1966 se constituyó la Cooperativa de Ahorro y Crédito Padre Julián Lorente, institución que con el paso de las décadas consolidó su presencia en Loja y Zamora Chinchipe.
En 1970, después de más de diez años de servicio pastoral y trabajo social en Loja, el sacerdote retornó a España, aunque posteriormente realizó algunas visitas a la ciudad que había marcado una etapa fundamental de su vida.
Él falleció el 09 de mayo de 2015, en su país natal, a los 97 años. Conforme a su voluntad, sus restos fueron trasladados desde España hasta Loja. El viernes 29 de mayo fueron recibidos en la Puerta de la Ciudad, en un acto que dio inicio a una serie de homenajes. Al día siguiente, sábado 30 de mayo, se cumplió la exhumación en medio de un solemne ceremonial colectivo.
Monumento
Hoy, su figura permanece presente en la memoria de los lojanos. En la plaza de la ciudadela Los Molinos de las Monjas, al sur de la ciudad, se levanta un monumento dedicado al sacerdote, como reconocimiento a una vida consagrada al servicio y a una obra que benefició a miles de personas.(I).
El padre Julián Lorente tiene dos monumentos, el uno dentro de la entidad financiera que lleva su nombre y el otro en la plaza de la ciudadela Los Molinos.
