
Desde este viernes 21 de agosto de 2026, la iglesia Catedral se consolida como el principal punto de encuentro para los devotos de la Virgen del Cisne. Tras su arribo a la urbe, la portentosa imagen permanece en el templo, congregando a fieles locales y de diversas provincias del país que llegan para agradecer favores, cumplir promesas y elevar nuevas peticiones.
Ante la constante afluencia, las eucaristías se han incrementado para facilitar la participación de la comunidad en los actos litúrgicos.
Diario Crónica recorrió el templo y conversó con algunos de los fieles. Cada uno tiene una historia diferente, pero todos coinciden en mantener viva su fe en la “Churonita”.
Testimonios
Entre los visitantes se encuentra María Natividad Pizarro Guzmán, de 72 años, llegada desde la parroquia Victoria del Portete (Azuay).

Su devoción nació a los 8 años y, desde entonces, procura visitarla anualmente. Para ella, estar frente a la imagen es la ocasión perfecta para agradecer por su vida, encomendar a su familia y relatarle sus preocupaciones.
La adulta mayor explicó que tiene 15 nietos a su cargo y que sus peticiones principales giran en torno a la salud y el trabajo de sus hijos.
Un momento que fortaleció su fe ocurrió cuando su vivienda se incendió, las llamas afectaron la estructura, pero la efigie de la Virgen quedó intacta. Asimismo, recordó el retorno de un hijo desde Estados Unidos tras tres años de ausencia. Debido a los quebrantos de salud que atraviesa actualmente, acude a la “Churonita” para implorar su recuperación y una oportunidad laboral.
Pese a los años, asegura que mantendrá la tradición mientras conserve fuerzas para caminar.
Por su parte, Samantha Narváez, oriunda de Santa Isabel (Azuay), viajó a Loja tras unirse a la caminata desde Catamayo. Para su familia, esta costumbre se arraigó tras la superación de la leucemia que afectó a su hermana a los siete años. Hoy, con 16 años, la joven permanece junto a ellos, convirtiendo cada visita en un acto de agradecimiento.

En la misma línea, Anita Lucía Sánchez acudió acompañada de su madre, Mariana Ruiz.

«La devoción que tenemos a la Virgen Santísima del Cisne es algo que se siente en lo profundo del corazón», expresó.
Heredera de esta tradición familiar, dijo que en múltiples ocasiones ha elevado peticiones que, asegura, obtienen respuesta de forma casi inmediata. Además, destacó cómo la llegada de la imagen dinamiza el comercio, activa la economía y fomenta el turismo en la ciudad.
Tradición
Un vínculo especial con la sagrada imagen lo ostenta Fausto Cuenca, uno de los diez gancheros oriundos de El Cisne encargados de custodiar a la Virgen durante la romería.
Con 18 años en la labor, obtuvo esta responsabilidad de su padre, quien la desempeñó durante cuatro décadas. Su misión consiste en acompañar y asegurar el orden en los tramos que comprenden El Cisne, San Pedro de la Bendita, Catamayo y Loja, además de coordinar el acercamiento de los fieles.
Aunque valora haber sido elegido, ya piensa en el relevo generacional. Dado que sus cuatro hijos varones forman parte activa de la vida militar, prevé buscar a otra persona nativa de El Cisne para que asuma el legado de esta histórica agrupación.
Horarios de eucaristía en la iglesia Catedral: 06h00, 07h00, 08h30, 10h00, 11h00, 12h00, 15h00, 16h00, 17h00, 19h00.
