Esta Loja primorosa,
esta Loja franciscana
con carita de manzana
se desgrana rumorosa.
Esta tierra provinciana
es aurora refulgente
que se yergue desde Oriente
y perfuma la mañana.
La Churona la engalana
con su manto bendecido,
con parajes coloridos
que embelesan la mañana.
Esta Loja de victorias
tiene parques divinales
donde todos los mortales
tienen cita con la historia.
Sus iglesias centenarias
con campanas a los cielos,
nos disipan los desvelos
y las penas victimarias.
Hay hermosas plazoletas,
atalayas y senderos,
donde voy con tanto esmero
a piecito o bicicleta.
Esta Loja citadina
nos ofrece miel, quesillo,
humas, bollos, mote pillo
y riquísima cecina.
Sus parroquias son emporio
de productos naturales,
de los ríos divinales
que se aúnan en jolgorio.
Esta Loja limpiecita,
muy segura y ordenada
es la fruta azucarada
y la flor que no marchita.
