432 años de fe: la Virgen del Cisne reina en el corazón de su pueblo

Interior view of a church with ornate golden decorations and a floral altar featuring a statue of the Virgin Mary, during a religious ceremony with several priests in white garments.
Virgen del Cisne cobija con su manto a los feligreses.

La Virgen del Cisne reúne a miles de fieles en torno a una tradición que atraviesa generaciones. Los priostes cada año renuevan su compromiso de gratitud y fe, mientras la iglesia destaca el valor espiritual de una advocación que acompaña a los lojanos dentro y fuera de su tierra.

Aparición

La historia de la Virgen del Cisne constituye uno de los símbolos religiosos más arraigados del sur del Ecuador. Según la tradición católica, el 12 de octubre de 1594, en la parroquia de El Cisne, provincia de Loja, la Virgen María apareció ante una niña pastorcita llamada Angelita Cuchumbo, durante una época marcada por la sequía y la hambruna que afectaban a los habitantes de la región.

La Virgen prometió protección a su pueblo y pidió la construcción de un templo en aquel lugar. A partir de ese acontecimiento nació una devoción que, con el paso de los siglos, congregaría a miles de peregrinos y alcanza un profundo significado espiritual para los lojanos.

En 1595, el escultor Diego de Robles talló la imagen de madera que hoy representa un símbolo de fe para innumerables devotos. Un año después, la escultura llegó a la capilla de El Cisne.

Promesa

Entre los devotos que mantienen viva esta tradición destaca Cristian Zabala, oriundo de Riobamba, provincia de Chimborazo, y uno de los priostes de las festividades del 11 y 12 de octubre. Su compromiso con la Santísima Virgen del Cisne nació durante la infancia y, desde hace cuatro años, adquirió una nueva dimensión al asumir el servicio como prioste.

“Mi motivación es el amor y la fe a la Santísima Virgen por todos los milagros concedidos a mí personalmente y a mi familia”, manifestó en exclusiva en Diario Crónica.

Además, relató que su vínculo con la imagen comenzó a los dos años, cuando llegó al Santuario Nacional Nuestra Señora del Cisne. Desde entonces, cada octubre regresa a Loja para participar en las celebraciones religiosas y rendirle homenaje. “Para mí es de bastante emoción y de mucha fe llegar siempre a sus pies, porque ella nos consuela y nos protege con su amor maternal”, expresó.

Su ofrecimiento, afirmó, permanecerá vigente hasta que ella le permita. Cada visita representa una oportunidad para agradecer por la salud, la vida, el trabajo y el bienestar de sus seres queridos.

El grupo de priostes del 11 y 12 de octubre está integrado por aproximadamente 20 a 25 personas. Todos comparten la responsabilidad de contribuir a las celebraciones en honor a la Churonita, una labor que, para Zabala, representa una manifestación de amor y entrega espiritual.

Amor de madre

Por su parte, monseñor Walter Heras Segarra, Obispo de Loja, destacó en Crónica, la coincidencia entre la festividad de la Virgen del Cisne y la celebración de Nuestra Señora del Pilar, el 12 de octubre, en España, advocación vinculada a la tradición católica hispánica y considerada patrona de la Hispanidad.

Resaltó la presencia espiritual de la Virgen en la vida de los creyentes y extendió una oración por la provincia de Loja, sus cantones y habitantes, así como por quienes residen fuera de su tierra natal.

“La Virgen está en el caminar de su pueblo”. Asimismo, elevó sus plegarias por los lojanos que viven en otras provincias y países, con el propósito de encomendar sus vidas a la protección de la Santísima Virgen y pedir las bendiciones necesarias para afrontar sus dificultades.(I).