
Los precios de los materiales de construcción registran incrementos que afectan los presupuestos de las obras. El cemento es uno de los insumos que más ha subido: mientras anteriormente se comercializaba a USD 7,50 por saco de 50 kilogramos, actualmente algunas marcas alcanzan los USD 10. La variación también se refleja en el hierro, bloques, ladrillos y morteros prefabricados.
En diálogo con Diario Crónica, Gladys Gualpa Díaz, presidenta del Colegio de Arquitectos de Loja, explicó que, aunque las alzas comenzaron meses atrás, durante octubre de 2026 se han hecho más evidentes. Los porcentajes varían según el producto y marca, con incrementos de hasta el 20% en varios materiales y de entre el 10% y el 30% en el cemento. A estos cambios se suman los costos de transporte y producción, que inciden en el precio final al consumidor.
Situación
El cemento representa una de las principales preocupaciones para quienes construyen, debido a las cantidades que se requieren en trabajos de cimentación y estructuras de hormigón armado. Según Gualpa Díaz, los precios dependen de la marca: mientras algunos sacos se comercializan en la actualidad a USD 9 o USD 9,20, otros han llegado a USD 10.
Para dimensionar el impacto, explicó que un metro cúbico de hormigón con una resistencia de 210 kilogramos por centímetro cuadrado requiere, como referencia, alrededor de siete sacos de cemento, según la dosificación utilizada. Por ello, en una obra que necesita grandes volúmenes de hormigón, la diferencia de precio por unidad representa un gasto adicional considerable y puede alterar el presupuesto inicial.
El incremento también alcanza a otros productos elaborados a base de cemento, como bloques de concreto y morteros prefabricados utilizados para pegar mampostería y recubrir paredes. En el caso de los ladrillos y bloques, las variaciones oscilan entre dos y cinco centavos por unidad. Aunque parecen diferencias pequeñas, su efecto se multiplica cuando una construcción requiere cientos o miles de piezas.
La presidenta del Colegio de Arquitectos señaló que, al inicio de las alzas, se habrían presentado incrementos asociados a la especulación, lo que explicaría que algunos precios alcanzaran variaciones cercanas al 30%. Actualmente, los porcentajes fluctúan de acuerdo con el material y la marca.
Costos
Entre los factores que inciden en el encarecimiento están el transporte y la logística de distribución. El aumento del precio del diésel repercute en el traslado de los materiales hasta Loja y, por tanto, en el valor que deben pagar los compradores al recibirlos en la obra.
A esto se suman los gastos relacionados con el suministro eléctrico. La dirigente manifestó que, ante los apagones, algunas industrias deben recurrir a la generación propia de energía, lo que implica adquirir combustible para mantener sus procesos productivos. Este gasto adicional puede reflejarse en los precios finales.
Respecto al abastecimiento de la ciudad, indicó que el cemento llega desde fábricas de la Sierra y de Guayaquil. Desde esta última ciudad también se distribuyen morteros preelaborados y otros productos de base cementicia que han registrado incrementos.
Aunque los costos de transporte ya incidían en los precios desde meses anteriores, la representante considera que los gastos derivados de la generación eléctrica han agudizado la situación.
Presupuestos
Las variaciones afectan especialmente a quienes iniciaron sus construcciones con presupuestos elaborados sobre precios anteriores. Cuando los materiales suben durante la ejecución de una obra, los recursos previstos pueden resultar insuficientes y obligar a reajustar los gastos para continuar con los trabajos.
Gladys reveló que algunos colegas le han expresado su preocupación por las diferencias entre los valores considerados al elaborar los presupuestos y los que deben asumir actualmente. ‘‘El cemento, por su uso intensivo en las estructuras, representa uno de los rubros que más inciden en estas modificaciones’’, enfatizó.
Frente a este escenario, el Colegio de Arquitectos de Loja plantea fortalecer el diálogo entre profesionales, proveedores y autoridades para buscar alternativas que permitan mantener la actividad constructiva.
‘‘Es necesario impulsar políticas públicas que contribuyan a enfrentar el encarecimiento y a reducir sus efectos en las obras. La construcción es una actividad que dinamiza la economía local y regional, por lo que como gremio queremos soluciones que permitan dar continuidad a los proyectos y evitar que las variaciones de precios comprometan su ejecución’’, concluyó.
