
El humo y la ceniza de los incendios agrícolas afectan a varios sectores del Valle del Eterno Sol y mantienen en alerta a sus habitantes, especialmente por la posible contaminación en el agua potable. Exigen controles exhaustivos.
Situación
La contaminación ambiental vuelve a encender las alarmas en Catamayo, provincia de Loja. Los recientes incendios y las quemas de cañaverales han cubierto de humo y ceniza distintos sectores del cantón.
El ingeniero ambiental y residente desde hace más de una década en el Valle del Eterno Sol, José Andrés Girón, manifestó a Diario Crónica que los problemas ecológicos de la localidad han sido denunciados durante décadas, sin que, las instituciones competentes hayan dado una respuesta efectiva.
“La quema de caña de azúcar constituye una de las principales fuentes de contaminación en la zona. Las partículas son transportadas por el viento a varios kilómetros de distancia, lo que amplía el área afectada”, dijo.
Por ejemplo, la semana pasada, la propagación de las llamas en un cañaveral generó preocupación, debido a que el fuego rodeó viviendas e incluso alcanzó los alrededores del aeropuerto Ciudad de Catamayo.
Recordó que antiguamente la cosecha de caña se realizaba sin necesidad de recurrir al fuego. Sin embargo, con el paso de los años, esta práctica se extendió como una alternativa para reducir el esfuerzo y los costos de las labores agrícolas. Las quemas suelen efectuarse durante la noche y la madrugada, aunque el humo y los residuos llegan hasta zonas pobladas, deteriorando la calidad del aire y generando inquietud por sus posibles efectos en la salud.
Preocupación
A las molestias ocasionadas por el humo y las cenizas se suma el temor de los habitantes ante una posible afectación de los sistemas de captación de agua. La ciudadanía teme que los residuos arrastrados por el viento lleguen hasta las instalaciones y comprometan la calidad del líquido que llega a los hogares.
Frente a este escenario, los moradores solicitan al Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) de Catamayo que refuerce los controles y disponga análisis microbiológicos del agua potable una o dos veces por semana, con el propósito de verificar su calidad y garantizar condiciones adecuadas para el consumo humano.
Medidas
Como alternativa para enfrentar esta problemática, el ingeniero ambiental considera que la principal medida debería ser la limitación de las quemas de cañaverales. No obstante, si la práctica continúa, propone que las labores sean ejecutadas en jornadas sin viento y bajo la supervisión del Cuerpo de Bomberos y de las autoridades ambientales competentes.(I).
En la provincia de Loja existen dos cantones donde se realizan la quema de los cañaverales: El Ingenio (Espíndola) y Catamayo.
Las cenizas de las quemas pueden dispersarse en un radio de entre 2 a 30 kilómetros desde el foco, aunque bajo condiciones climáticas severas, su alcance puede ser considerablemente mayor.
