
La peatonización de la calle Rocafuerte, en el centro de la ciudad de Loja, continúa generando opiniones divididas entre los ciudadanos. A casi un año del inicio de esta iniciativa, las valoraciones sobre sus beneficios, el uso de la calzada y las repercusiones en la movilidad urbana mantienen abierto el debate.
El tramo comprendido entre las calles Bernardo Valdivieso y Olmedo quedó cerrado al tránsito vehicular el 25 de noviembre de 2025, como parte de un proyecto piloto de peatonización y urbanismo táctico impulsado por el Municipio de Loja. La medida tuvo como antecedente el cierre temporal aplicado durante el Festival Internacional de Artes Vivas, en noviembre del mismo año.
De acuerdo con datos municipales, antes de la intervención, el sector registraba 6.473 personas. Para febrero de 2026, la cifra llegó a 8.254 usuarios, quienes aprovecharon el espacio para caminar, jugar, tomar fotografías y descansar. Estas cifras reflejan un incremento de 1.781 personas, equivalente al 27,5% respecto al registro inicial.
Sin embargo, el aumento de usuarios no ha disipado las dudas sobre el alcance de la propuesta. Mientras un sector de la ciudadanía considera que la iniciativa debería extenderse a otras calles del centro para reducir el ruido y la contaminación, otros cuestionan la decisión de restringir el paso de vehículos y advierten complicaciones en la circulación, especialmente durante las horas pico.
El uso de la calzada también forma parte de las críticas ciudadanas. Galo Cordero, habitante de la ciudad, cuestionó el aprovechamiento del espacio habilitado y la falta de resultados claramente percibidos por parte de algunos usuarios.
“Ha pasado casi un año y la ciudadanía sigue preguntándose qué beneficios ha traído, porque la mayoría utiliza la vereda y no la calzada”, expresó Cordero.(I).
El cierre de la calle Rocafuerte lleva 11 meses cumplidos.
