
La utilización de la Inteligencia Artificial (IA) agiliza la producción informativa y abre nuevas posibilidades para los medios de comunicación, pero también exige rigor, verificación de datos y responsabilidad profesional frente a la desinformación. Especialistas destacas la importancia del criterio humano para garantizar noticias confiables.
Herramienta
La IA gana protagonismo en la producción de noticias y transforma las dinámicas del trabajo periodístico. Aunque esta tecnología permite agilizar tareas, procesar grandes volúmenes de información y generar contenidos en menos tiempo, también plantea desafíos relacionados con la credibilidad, la ética profesional y la propagación de información falsa.
Hernán Yaguana Romero, articulista de Diario Crónica y especialista en temas vinculados con la inteligencia artificial, consideró en Diario Crónica que el recelo frente a esta herramienta responde, en parte, a su carácter novedoso y a la percepción de que su utilización podría representar una práctica deshonesta.
Sin embargo, sostuvo que el valor de esta tecnología depende del uso que cada profesional haga de ella. Bajo una adecuada supervisión humana, la IA permite optimizar la búsqueda y clasificación de fuentes, además de facilitar la elaboración de contenidos con mayor profundidad y relevancia.
“Depende gran parte de cómo la utilice la persona, más que de utilizarla o no”, señaló Yaguana, quien consideró necesario superar las dudas iniciales y aprender a incorporar estas herramientas de manera responsable.
El especialista también planteó cambios en la relación entre los medios y sus audiencias. A su criterio, la personalización de contenidos podría favorecer una mayor conexión con los lectores, mediante productos informativos adaptados a sus intereses y preferencias, sin perder de vista la calidad periodística.
Además, destacó que la inteligencia artificial representa un cambio tecnológico que continuará avanzando. Por ello, considera fundamental fomentar la curiosidad, la experimentación y el aprendizaje permanente, tanto entre periodistas como en la ciudadanía.
El acceso a herramientas digitales facilita la exploración de nuevas posibilidades sin necesidad de contar con grandes laboratorios o infraestructura especializada. No obstante, advirtió que los beneficios dependerán de la capacidad de adaptación y del criterio aplicado durante su utilización.
La disponibilidad de estas plataformas también implica una responsabilidad: distinguir entre lo que ofrece la tecnología y los riesgos derivados de un manejo inadecuado, especialmente cuando la información puede utilizarse para desinformar o perjudicar la reputación de personas e instituciones.
Ética
Por su parte, el periodista Andrés Calva reconoció en Diario Crónica que la IA reduce los tiempos de elaboración de noticias y facilita la cobertura de acontecimientos en cuestión de minutos. Sin embargo, enfatiza que la rapidez no debe desplazar la verificación de los datos ni la responsabilidad del comunicador.
Recalcó que cada contenido generado con apoyo tecnológico requiere una revisión rigurosa antes de llegar al público. En este proceso, el periodista debe conservar el control sobre la información, comprobar su exactitud y garantizar el cumplimiento de los principios éticos de la profesión.
“La incorporación de inteligencia artificial, por tanto, no elimina la función del profesional, sino que demanda nuevas competencias para aprovechar sus ventajas sin comprometer la credibilidad de los medios”, añadió.(I).
La IA ya es utilizada en prensa, radio, TV y, principalmente, en los medios digitales.
