José Antonio Ponce Ponce
Cada 31 de octubre se celebra el Día Internacional del Ahorro, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la importancia de administrar responsablemente nuestros recursos económicos y construir una cultura financiera. Durante esta jornada se promueve la educación financiera mediante campañas, medios de comunicación y redes sociales, compartiendo consejos y herramientas para mejorar el manejo de las finanzas personales y empresariales.
Aunque cada organización tiene sus propias iniciativas, todas persiguen un mismo objetivo: ayudar a las personas a tomar mejores decisiones con su dinero.
Para JP Asesoría Financiera, esta fecha representa una jornada de mucha actividad, como ocurre cada año. Sin embargo, hay una realidad que se repite en nuestras asesorías: las dificultades financieras no necesariamente dependen de cuánto dinero gana una persona, sino de cómo administra sus ingresos; Un ejemplo es Juliana (nombre protegido), quien acudió a nuestra asesoría buscando hacer crecer su negocio de venta de prendas de vestir por catálogo. Sus ingresos mensuales no superan los 500 dólares, pero tiene la capacidad de ahorrar aproximadamente 45 dólares cada mes. En contraste, Stalin (nombre protegido), empleado público con un sueldo superior a los 2.000 dólares, no logra generar ahorro y algunos meses termina con un saldo negativo de hasta 70 dólares. Dos realidades diferentes, dos niveles de ingresos diferentes, resultados también diferentes. Estos casos demuestran que la educación financiera es necesaria para todos, independientemente de cuánto ganemos. Desde nuestra experiencia, hemos identificado que, en muchos casos, resulta más difícil reducir los gastos que generar nuevos ingresos. Por eso, considero que el éxito financiero no consiste únicamente en gastar menos, sino también en desarrollar nuevas oportunidades de ingresos, mantener disciplina y administrar los recursos de manera inteligente.
Hace unos días, durante una conferencia que dirigí a estudiantes de la carrera de Finanzas de la Universidad Nacional de Loja (UNL), compartía una reflexión: nuestras finanzas personales no deben enfocarse exclusivamente en restringir gastos, sino en aprender a generar más ingresos, administrarlos responsablemente y mantener un equilibrio entre nuestra felicidad diaria y nuestros objetivos económicos
Pero la educación financiera puede ser mejor, en JP Asesoría Financiera hemos apostado por una metodología de hiperpersonalización de la educación financiera, mediante un modelo dual de enseñanza guiada que combina acompañamiento profesional, inteligencia artificial y herramientas digitales, utilizamos bots entrenados con IA para realizar diagnósticos ágiles y en base a nuestros contextos, herramientas para elaborar presupuestos y planificar objetivos, así como aplicaciones como Wallet para facilitar el control diario de los gastos. Hasta junio de 2026 hemos desarrollado 412 asesorías financieras personalizadas. Nuestros análisis de satisfacción reflejan que el 93 % de los clientes prefiere una educación financiera ajustada a su realidad económica, mientras que el 7% opta por contenidos generales.
Esto confirma algo importante: no todas las personas tienen las mismas necesidades. No es lo mismo administrar un sueldo fijo que los ingresos variables de un emprendedor. Por eso, la educación financiera debe dejar de ser una simple transmisión de consejos y convertirse en un proceso de acompañamiento que permita tomar decisiones según la realidad de cada persona y la inteligencia artificial representa una gran oportunidad para lograrlo, siempre que sea utilizada como una herramienta de apoyo al conocimiento y al acompañamiento humano.
Durante la jornada del 31 de octubre, a quienes nos contactaron para recibir asesoría les compartimos un mensaje: hoy es el momento de decidir por nuestras finanzas personales y nuestra salud financiera, podemos comenzar con dos propósitos fundamentales: ahorrar para prevenir, construyendo un fondo de emergencia que nos permita enfrentar imprevistos y ahorrar para construir, destinando recursos a nuestros próximos proyectos, ya sea estudiar, emprender, viajar o cumplir cualquier otro propósito responsable. No necesitamos esperar a ganar más dinero para comenzar. Necesitamos tomar decisiones, establecer prioridades y convertir el ahorro en un hábito.
En conclusión, considero que ahorrar no significa dejar de vivir ni renunciar a nuestros sueños. Significa aprender a decidir, prepararnos para los imprevistos y construir oportunidades.
