Cambiar yo, tú y nosotros

Hoy, igualmente, presionados por las circunstancias de orden social, económico y de sobrevivencia el gobierno nacional y los locales empiezan a cambiar el semáforo (algunos ya lo han hecho) de rojo a amarillo. Los argumentos: ha disminuido el número de contagiados, hay mayor previsión de equipos y centros de salud, no podemos vivir encerrados todo el tiempo, hay que trabajar para producir y no perder más empleos, en fin, razones no faltan.

Si la razones para el cambio son importantes, más importante deben ser las actitudes que debemos observar los ciudadanos y que hemos aprendido en estos 60 días. ¿Pregunto entonces, cambié yo?, ¿cambiaste tú y cambiamos nosotros? Con respecto a la disciplina, la obediencia a las regulaciones y normativas; a la responsabilidad compartida y social que tenemos que cumplir con el aseo, uso de mascarillas, distanciamiento físico y movilidad responsable; y, disponibilidad para aplicar los mecanismos de bioseguridad en tiendas, emprendimientos y empresas para garantizar la salud y la vida.

Entonces, no se trata de cambiar únicamente de semáforo. Se trata de cambiar yo, cambiar tú y cambiar todos en nuestra actitud y disponibilidad anímica para cumplir con las regulaciones, cuidarnos entre todos y obedecer (no someternos) disciplinadamente con madurez, con criterio y sobre todo pensando en el derecho de todos a vivir con calidad y calidez. El cambio, mostrará nuestra autorresponsabilidad.

Bienvenido el cambio de semáforo y empecemos a un trabajo mancomunado y seamos partícipes de la nueva historia. Es el momento de traer a John F. Kennedy, en 1961, cuando asumió el poder en EE.UU. y pronunció su célebre frase: “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país.”