Los valores por sobre todo…

Saludar alegra el alma

del que da, del que recibe

y cualquiera lo percibe

entre el gozo, entre la calma.

Saludar es una acción

que resalta los valores;

saludar a los mayores

con suprema educación.

El saludo en forma diaria

va perdiéndose…qué pena!

y aunque duden, esto frena

una acción más solidaria.

No saludan los muchachos

—a las justas unos pocos–

este mundo mal del coco

nos engloba de cocacho.

El saludo se cultiva

en las aulas, el hogar,

no se puede soslayar

y avanzar a la deriva.

En algunas dependencias

les comento, mis bonitos,

si saludo educadito

no contestan con urgencia.

Saludar no cuesta nada

ni nos toma cuarto de hora,

es la forma más sonora

con sonrisa descarnada.

Saludar es facilito

y demuestra su respeto,

saludar es amuleto

para grandes y chiquitos.

Saludemos en las calles,

en la iglesia, en las escuelas,

saludemos a la abuela,

en Las Pitas, en El Valle.

Saludar con elegancia,

con la mano, con un beso

es bestial, es embeleso

que se viene de la infancia.

Saludar en las mañanas,

en las tardes, en la noche

es la fórmula y derroche

de armonía ciudadana.

El saludo es el legado

para nietos, para padres,

para hijos, para madres,

para niñas y “pelados”.