Manuel Ygnacio Monteros, el científico-socialista

Luis Antonio Quizhpe

     Manuel Ygnacio Monteros Valdivieso dejó su tierra amada, Loja, en 1929, cuando frisaba los 25 años, con el sueño de estudiar medicina en la Sorbona de París. Al hacer escala en Cuba reflexionó sobre las dificultades de su futura aventura parisiense por lo que luego de su provisional estadía en La Habana y cautivado por las bellezas de la isla, allí se quedó el resto de su vida.

     Su primer hogar en la Habana fue el estudio del doctor Gustavo Aldereguía Lima, eminente médico especialista en Tisiología y revolucionario de intachable conducta con cincuenta años de vida política. Allí contó con la ayuda del científico y panfletario y aprovechó el caudal de sus saberes médico- humanistas para enriquecer sus ansias de conocimientos y ensanchar su cultura.

     Con solo 3 años de colegiatura en el Bernardo Valdivieso, desde el despacho del doctor Aldereguía articuló su labor investigativa sobre la histología y la historia de la medicina. Por sus méritos como investigador científico de la medicina en 1934 fue designado como técnico de laboratorio en la Universidad de La Habana y docente de Histología y Embriología desde 1945, único profesor no bachiller ni médico de la Facultad de Medicina de la Habana, hecho inédito desde la fundación de esta facultad en 1728.

     Paralelo a la actividad científica, jamás se desvió de su línea política, por lo que, fundado en sus principios hizo amistad con Carlos Aponte, revolucionario que murió en el Morillo Matancero. Se incorporó luego a la Liga Antiimperialista y el doctor Aldereguía lo relacionó con militantes revolucionarios del Partido Comunista como Rubén Martínez Villena, Juan Marinello, Emilio Roig, José Z. Tallet, todos prestantes intelectuales alineados al socialismo.

     Monteros al ser visto por el dictador Fulgencio Batista como un simpatizante de la guerrilla e imbuido de un alto compromiso militante, activó en la Liga Antiimperialista, organización clandestina vinculada al PC, fundada en 1925 por el revolucionario Julio Mella, en la que participaban intelectuales y profesionistas de las clases medias radicalmente opuestas al absoluitismo de Machado y Batista y a la intromisión de Estados Unidos en Cuba.

     Manuel Ygnacio Monteros Valdivieso fue uno de los pocos políticos de ideales socialistas, que lo asumió con alto sentido humano. Pese a las dolencias de sus pulmones y su diabetes trabajó como visitador médico por los lugares más apartados de Cuba, al tiempo que participó activamente con bienes y persona en la lucha contra el régimen de Machado y Batista hasta el triunfo de la revolución, junto a Che Guevara, Camilo Cienfuegos, Fidel Castro.

     Fue un investigador nato y acucioso autodidacta. Su vida la consagró a la ciencia, a la política y a la escritura. Sus libros como “Técnica histológica”, “Citología”, “Origen de la vida”, “El volcanismo en el Ecuador”, “Ecuador, nación prócer de Hispanoamérica”, “Silueta del cristianismo en el Ecuador colonial”, “Estampas del Ecuador”, “Eugenio Espejo (Chushig), el sabio indio médico ecuatoriano”, lo confirman.