Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño
Cuando se posesiona una nueva autoridad, es inevitable que genere expectativas en la ciudadanía y más en un campo tan sensible y tan importante para el país como la educación. Alegría Crespo, recientemente designada como ministra de educación, despierta indudablemente una gran esperanza, pues tiene propuestas que pueden sonar un tanto utópicas, pero me complace mucho que venga gente nueva a patear el tablero de lo establecido hasta este momento en el sistema educativo del Ecuador lo que ha originado un estancamiento preocupante en el mismo. Ella propone innovación en distintos aspectos del proceso enseñanza aprendizaje, propone priorizar el pensamiento crítico tanto en educadores como en educandos, lo que me parece de vital importancia para el desarrollo de la inteligencia emocional y la tan necesaria creatividad en los equipos de trabajo
Manifiesta que su enfoque también conlleva, potenciar la gestión y administración educativa, dice tener fortaleza en comunicación y manejo de redes sociales, tiene interés en las humanidades, proyectos de responsabilidad social.
Considero un acierto de este gobierno incorporar a su gabinete gente que quiera romper el molde que se ha mantenido por tanto tiempo y ha provocado el retraso que experimenta el nivel educativo del país, y no es que lo diga yo, lo dicen expertos y es una queja muy recurrente de los padres de familia, que no están conformes con los resultados notados en sus hijos, la flamante ministra ha dicho que pretende retomar la enseñanza y fomento de los valores humanos, que ahora están ausentes en el convivir nacional y de cuya ausencia todos sufrimos las consecuencias que nos tienen navegando en un mar de corrupción que parece no terminar nunca, aspiramos que Alegría Crespo tenga la continuidad suficiente que le permita ejecutar sus planes en esta cartera de estado, aspiramos también que de acuerdo a los objetivos logrados por ella, en el poco tiempo que le queda a este gobierno, de no postularse y alcanzar la reelección, el próximo presidente sea de la ideología que fuere, de ser conveniente, ratifique en el cargo a la actual funcionaria, desechando esa fea costumbre de no prolongar proyectos positivos solo porque provienen de otra tienda política, esta actitud mezquina, ha arruinado muchas cosas que pudieron tener una importancia vital para todos.
Estamos conscientes de que todo cambio requiere tiempo, por eso es imperativo empezar cuanto antes y aprovechar la buena intención de gente preparada y dispuesta a encarar las transformaciones que requiere la educación en pro de una niñez y juventud más pro activa, deliberante y propositiva, no de rebaño ni alienada por corrientes ajenas, con un magisterio con vocación, bien remunerados y sobre todo con una preparación de excelencia.
En pocas palabras y en términos coloquiales, esta ministra me da buena espina, ojalá no me equivoque.
