SOCIEDAD DE MASAS Y SOCIEDAD DE CONSUMO

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta

La modernidad, con su industrialización, su urbanización, sus variados transporte y agiles comunicaciones, forma rápidamente una sociedad de masas; la masividad está dada fundamentalmente por las cantidades: producciones de escala, distribución colosal incesante, gigantescos almacenes, amontonamientos mobiliarios, aglomeración humanas, desplazamientos a velocidades siempre crecientes, información y entretenimiento al por mayor; la información propia de la masa es consecuencia de esta realidad en la mera cantidad, que se traduce originalmente en forma de producción serial homogéneas.

Los bienes producidos se sujetan entonces a la lógica económica de la eficiencia y a la lógica técnica de la funcionalidad, pero poco y casi nada, se comprometen con una lógica cultural de la significación y la expresividad.

En la formación moderna de la sociedad de masas, el dominio de lo cultural todavía no se ha conjugado íntimamente con el dominio económico de la producción y consumo de bienes masivos.

La sociedad de masas homogéneas empieza a formarse a fines del siglo XIX y se revela con plenitud a principios del siglo XX; existe sobre todo al nivel de su funcionalidad técnica; Jean Baudrillard estima y anota que lo esencial de los objetos, que se remiten en su existencia en el dominio tecnológico, sobresale con determinación por gran diferencia de lo inesencial en lo dominio psicológico y sociológico.

Más tarde en la época en que ese dominio privilegiado de la cultura que es el arte, reacciona en gran medida contra el sistema industrial, reprochándolo afear al mundo, reproche que descansa en la autonomía relativa de las esferas culturales y económicas, cuyas lógicas  todavía no se entrecruzan íntimamente ni se sirven de forma recíproca; en la sociedad de masas homogéneas, los modelos están definidos sobre todo por aquello que es técnicamente funcional y económicamente eficiente; podríamos decir que la modernidad industrial, es, en este sentido, predominantemente “fordista”, el fordismo es el tipo de régimen de producción industrial que mejor se emparenta con la sociedad de masas homogéneas por su capacidad de producción de forma masiva en virtud del juego modelo-serie.

El fordismo que ya lo definimos se articula muy bien con el Keynesianismo, como lo advierte David Harvey: “Capitalismo industrial y Estado se conjugan en el control no solo del aparato de producción del sistema, sino también en la salida de sus productos, en la demanda, constituida en una variable con la que se puede jugar y experimentar ampliamente”.

La sociedad de consumo pone a jugar variables culturales en el sistema económico (y viceversa) para multiplicar deseos y demandas.

Lcdo. Augusto Costa Zabaleta

Ced. #: 1100310455