El primero de junio, Ecuador celebra el Día del Niño, una ocasión especial para renovar nuestro compromiso global con el bienestar y los derechos de la infancia. En Ecuador, la Constitución de la República, en su Artículo 45, afirma que las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a gozar de los derechos comunes del ser humano, así como de aquellos específicos de su edad, con el Estado comprometiéndose a garantizar su vida, cuidado y protección desde la concepción.
Sócrates nos enseñó que “el saber es la felicidad del hombre”. La educación, como una obra maestra, es el cimiento del desarrollo humano. Es la inteligencia humana la que impulsa el progreso y sin su influencia, el desarrollo se desvanece. La mujer, en su papel fundamental, no solo nutre y protege a las nuevas generaciones, sino que también modela y anuncia el potencial de los hombres que surgirán bajo su cuidado.
Al conmemorar este día, nos enfrentamos a desafíos significativos en Ecuador, como la desnutrición infantil, la inseguridad, la deserción escolar, el analfabetismo y la falta de infraestructura educativa. Es crucial que las riquezas del país, especialmente las provenientes del petróleo, se inviertan en proyectos sociales que beneficien a los niños ecuatorianos, asegurando su desarrollo integral y su derecho a un futuro prometedor.
¡Rindamos homenaje a los niños ecuatorianos y del mundo por un destino mejor!
¡Honremos a los niños como los futuros ciudadanos de la patria y del mundo, y como la esperanza de nuestras generaciones venideras! Antonio Makarenko, el maestro universal, expresó con sabiduría esta visión.
¡A la Patria Ecuatoriana, comprometámonos a rescatarla a través del cumplimiento de la ley y la promoción de las buenas costumbres, asegurando así que las generaciones futuras hereden una nación digna!
Herminio Guaya
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