Numa P. Maldonado A.
Efraín Borrero Espinosa (17 de septiembre de 1946), después de una larga estancia fuera de Loja, principalmente por Quito, donde ocupó importantes cargos públicos con solvencia y honorabilidad, retornó definitivamente a su ciudad natal para quedarse y hacer realidad un anhelo especial: convertirse por cuenta propia en el real y auténtico cronista de Loja.
Y con ello disfrutar, según su sentir, de una afición que siempre había llevado implícita dentro de si, o como parte de si, en estos años de normal sosiego de una jubilación normal. Y con disciplina, sacrificio, perseverancia, método y hasta un poco de suerte, desde que sacó a luz su conocida columna de los viernes, El Baúl de los Recuerdos, hace cerca de dos años, ese reto impuesto no sólo como anhelo personal sino cívico, lo está cumpliendo satisfactoriamente. Tanto, que muchos coterráneos lo reconocen y por eso esperan impacientes escuchar, por las ondas sonoras de Centinela de Sur, cada viernes, la conocida voz de Efraín, saludando a la presentadora de su Programa “Relatos, anécdotas y recuerdos en el mejor estilo del Dr. Efraín Borrero”: “Buenas Tardes. María José…” y luego la lectura bien vocalizada de la entrega semanal… Que también es reproducida por los diarios de la ciudad y otros medios.
Efraín es una persona extravertida, culta, de memoria feliz y, por lo tanto, buen conversador. Miembro de la CCE, núcleo de Loja y la Academia Nacional de Historia. Le gusta escuchar o narrar anécdotas e historias, y sin duda alguna escribir crónicas con estilo claro y ameno, principalmente de personajes ilustres, pero poco conocidos y dignos de ser presentados como ejemplo para una sociedad como la nuestra, que ya tiene un largo recorrido de crisis de valores. Es decir, presentar el lado bueno de la sociedad, narrando esa sencilla etnohistoria que nos llega porque es la parte esencial de nuestra cultura. Conocer, por ejemplo, quien fue la maestra Angelita Cabrera, el personaje de su última crónica, digno de un monumento y ejemplo de patriotismo y entrega a una noble causa: la educación con valores.
Hoy nos complace que la sacrificada y dura labor intelectual diaria de Efraín Borrero, que debe haber publicado ya varias decenas de crónicas, reconocida por la sociedad lojana y otros sectores del país y América, haya sido oficialmente también reconocida. El I. Municipio de Loja, atendiendo la solicitud de los lojanos residentes en Quito y la Academia Nacional de Historia, lo acaba de nominar, a Efraín Borrero, Cronista de Loja, con el aplauso ciudadano.
Esperamos que el denodado trabajo de Efraín, su último legado, sirva no solamente para conocer mejor nuestra historia local o etnohistoria, sino también para que los personajes que a través de sus crónicas presenta, también sirvan de ejemplo y fortalezcan la autoestima, o de punto de partida para completar bibliografías de coterráneos que deberían ocupar un destacado lugar en las páginas de nuestra historia.
