Maduro, en el poder desde 2013, busca un tercer mandato de seis años. Su principal contendiente es Edmundo González Urrutia, favorito en las encuestas con el respaldo de la inhabilitada líder opositora María Corina Machado. Miles de seguidores de ambos candidatos llenaron Caracas en el cierre de campaña para las elecciones del 28 de julio.
Maduro, confiado en su «nueva mayoría política, social y cultural», aseguró una «contundente mayoría electoral» y lideró un evento en Maracaibo, prometiendo la victoria con el sable de Simón Bolívar en mano.
González y Machado finalizaron la campaña en Las Mercedes, donde una multitud entusiasta coreaba «¡Sí se puede!». «¡Viva Venezuela libre!», exclamó Machado, afirmando que están listos para votar y ganar.
Maduro se presenta como un «gallo pinto» de pelea, en contraste con el «gallo pataruco» (débil) que llama a González Urrutia. La oposición, optimista, espera un cambio, aunque enfrenta denuncias de coerción y cuestionamientos internacionales sobre la legitimidad de las elecciones. Washington y la Unión Europea no reconocieron la reelección de Maduro en 2018.
El presidente Maduro acusa a la oposición de planear desconocer los resultados y generar violencia, mientras que las Fuerzas Armadas, que asegura lealtad a Maduro, han sido señaladas como posible árbitro en caso de conflicto electoral.

