Todo aquello que hoy escribo,
me lo invento en mi cabeza,
es un acto de entereza
…les confieso, poco vivo.
Todo aquello que les cuento
lo percibo día a día,
las penumbras y alegría
y los hechos virulentos.
Vivo sólo lo que siento
y lo escribo en mis cuartillas
…para algunos, maravillas,
y para otros…sólo cuento.
Sin embargo, les confieso
que me gusta la escritura
con suprema tesitura
para algunos poco seso.
Hay lectores cotidianos
de mis versos medio chuecos,
hay lectores chuchumecos
y uno que otro buen cristiano.
Es la letra melodiosa
la que gusta a los viandantes,
letras claras, desafiantes
para vidas azarosas.
Con la rima de por medio
la lectura es más amena,
nos alegra el alma buena
y nos quita todo el tedio.
Hay asuntos importantes
que se escriben ellos solos
sicariatos, robos, dolos,
y las poses insultantes.
Hay que echar un verso fino,
sin pasarse de chistoso,
sin epítetos morbosos,
con carisma y mucho tino.
Nada pasa si respeta
al común de los mortales
y otros “santos” gamonales
que se pasan de “maletas”.
Todo aquello que hoy escribo,
me lo invento en mi cabeza,
es un acto de entereza
…les confieso, poco vivo.
Todo aquello que les cuento
lo percibo día a día,
las penumbras y alegría
y los hechos virulentos
