Con este título, en el año 2014, la CCEL editó el poemario de José Gómez Álvarez, distinguido poeta alamoreño. Título qua ha concitado la inquietud de los lectores por el raro nombre asignado al libro. Pero ya entrando en contexto Alahumbo como que está familiarizado con Alamor porque este término tiene acepciones como: lugar de la luna, lugar para alimentarse o lugar donde se cede los pastos; en todo caso es un topónimo propio del cantón Puyango.
Según la Real Academia Española los topónimos son los sustantivos o nombres propios con los que se nominan diferentes lugares geográficos, sean estos ríos, montes, ciudades, pueblos. Los orígenes y creación de los topónimos pueden darse por las características de la naturaleza, del paisaje o del lugar; los diferentes animales que allí habitan, el tipo de terreno, la vegetación, los colores del paisaje o la vida social, los dioses y los héroes, etc.
Entonces Alahumbo es un lugar geográfico hermoso, ubicado en la parte oriental de Alamor, cerca de la parroquia Mercadillo. Es la tierra donde nació el autor del libro, por donde cruza el río de aguas cristalinas que da salud y vida a su gente. Como bien dice el autor: “Mi Alahumbo en un encanto. Personalizándolo se dispara en una sombrosa hipérbole: se ciñe el pantalón con el arcoíris y para salir a dominguear se chanta una solapa de eucaliptos salinos y en los ojales se atraviesan los cedros más corpulentos y orgullosos. Por si acaso empuña un ramillete de rosas y orquídeas para las muchachas jacarandosas que encuentre en el camino (…)”
En definitiva, se trata de un libro de contenido telúrico, es decir, un canto a la tierra amada, con olor a barro, a solar bendito, a pampa cosechada, a tamo, a musgo, a guicundo y orquídeas. A su “Alahumbo que le llegan los pálpitos del Parnaso en poemas atiborrados de ternura, de lágrimas y besos”. Son alrededor de 110 poemas con una honda visión telúrica como: Ocaso, Elegía, Macro Región, Interrogación, Alamor, Tardíamente, Puyango, El campesino, Nostalgia montubia, Mo origen.
La voz autorizada de Marcelo Reyes Orellana, poeta de Alamor también, con respecto al poeta y a su libro Alahumbo, sentimiento puyanguense dice: “(…) el poeta en su Arcadia de Alahumbo, y, desde el helicón de su esmeraldino valle donde nació se contacta con las musas para escribir inspiración bucólica, todos sus poemas con esencia campirana, con olor a caña verde, con olor de cafetal, con sabor de fruta dulce hecha mujer y con alma de campiña puyanguense (…)”.
En fin, un libro para disfrutar de su lectura. ¡Qué útil sería para que leyese la niñez y juventud de Puyango!, para que conozcan a su poeta nacido en esta tierra y para que disfruten se du contenido con sabor a campo, a río, a pasto, a hormigas, a chirote, a tordo, a torcazas y golondrinas. Un libro para volver a nuestras raíces: la tierra.
