César Eduardo BRICEÑO TOLEDO
cbricenot@hotmail.com
17 binomios presidenciales es una cifra récord desde el inicio de la democracia, en un país con 280 agrupaciones políticas. ¿En Ecuador hay algo más de 17 millones de ecuatorianos, entonces hay 17 modelos diferentes para el Ecuador? Si los partidos fueran serios y adoctrinaran a sus seguidores no tendrían que buscar candidatos afuera, sino tomar de los suyos. La participación se atribuye a: por la supervivencia de los movimientos; participar del fondo electoral; realizar alianzas para participar del poder; hacerse conocer en un futuro o mejorar el currículo; sin perjuicio de poder entrar al círculo de corrupción o lavado de dinero, etc. Pero también, creen que, si tienen presencia mediática, podrían ser tomados en cuenta para las coaliciones. Como existe el criterio, que este gobierno va declinando, la mayoría son candidatos de derecha que piensan reemplazarlo. Algo parecido se ve en la izquierda. La Revolución Ciudadana, no logra superar la 2da. vuelta como en la elección pasada que le faltaron 4 puntos, que actualmente podría darle alguno o algunos partidos. Se juzga que existen varios candidatos que sirvieron o colaboraron con el gobierno de la RC. Nuestra política es tan versátil, que un candidato por desconocido que sea, la suerte o muerte de otro candidato, puede hacerlo presidente.
Entre las nuevas generaciones, puede haber un outsider como fue Fernando Villavicencio que fue asesinado. Se promocionó fuera de la política, sí como sindicalista; que denunció el gran atraco al petróleo ecuatoriano y sintonizó las aspiraciones populares. Hay el sentir generalizado que en el balotaje estarían la RC y Noboa; que, desde luego, sumarían algunos perdedores, que luego compartirían el pastel del Estado; en su mayoría amigos incompetentes para administrar al país.
La crisis de nuestra democracia es demencial. Nadie presenta un plan de gobierno sustentable y medible en el tiempo, los equipos de gobierno y un proyecto serio para el país, porque ni eso le interesa al electorado; ya que sus seguidores, más están por interés propio y de su grupo antes que la colectividad; con la aspiración que su candidato providencial resuelva sus problemas. Más les convence un discurso emocional y promesas descabelladas de los caudillos. Todos nos han fallado en este país, los caudillos políticos con su consabido muñequeo electoralista como los nuevos que anhelaron una dignidad popular.
A nadie le interesó reformar al Código de la Democracia, que para esta fecha resulta obsoleto y desarticulado de la realidad ecuatoriana; ¿será porque a los asambleístas de viejo o nuevo cuño, les conviene y puedan cubrir las espaldas en sus retiradas, por sus inconfesables acciones? ¿Acaso les debemos agradecer por lo que han hecho? ¿Cuánto cuesta al erario de la nación este aventurerismo politiquero?
Loja, 20 de agosto de 2024
