César Augusto Correa Jaramillo
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El 11 de septiembre de 1830 se aprobó en Riobamba la primera Constitución de la República del Ecuador, hace 194 años, aproximadamente hace dos siglos, que han transcurrido profundamente marcados por las disposiciones que formaron parte de la misma, tanto de carácter positivo como negativo.
La Constitución y la creación de la República del Ecuador se produjeron en un momento de transición de una sociedad sometida al rey de España, con el feudalismo como modo de producción dominante, a otra, relativamente independiente, con estructura económica feudal y con importantes estructuras ideológicas, políticas y jurídicas de carácter burgués.
Las «guerras de la independencia» esencialmente se libraron entre señores feudales ibéricos contra señores feudales criollos. Los siervos y los esclavos formaron parte de los ejércitos, muchos derramaron su sangre creyendo que lo hacían por la libertad y la igualdad, pero quedaron al margen de los beneficios de la expulsión de los españoles, pues continuaron como siervos y como esclavos, en los latifundios de los señores feudales criollos. Estos dos últimos estuvieron divididos entre los que querían la instalación de una monarquía y los que propugnaban la república, que finalmente se impusieron, aquí y en el resto del continente.
Decir que el gobierno del Ecuador era «popular, representativo, alternativo y responsable» no fue más que una declaración romántica, porque no existían las condiciones sociales para que así fuera y por eso hasta ahora no son cualidades reales, pues no tenemos un gobierno popular sino plutocrático, no tenemos un gobierno «responsable», sino presidentes que mantienen a las normas constitucionales en el canasto de la basura.
Con la Constitución de 1830 no se estableció una democracia ni siquiera teóricamente, porque los derechos políticos quedaron reservados exclusivamente para los latifundistas, que tenían una alta renta. También se exigía saber leer y escribir. En consecuencia, los campesinos y los esclavos se quedaron absolutamente sin el derecho a elegir y ser elegidos.
El voto no era ni universal ni directo. Los latifundistas elegían representantes parroquiales, éstos se reunían y designaban representantes cantonales, los que a su vez se reunían y nombraban representantes o delegados provinciales, los que tenían la facultad de elegir diputados. El Congreso tenía la facultad de elegir presidente y vicepresidente de la República. En el siglo XX con la Revolución Liberal se experimentó una saludable evolución, al reducirse los requisitos para ser ciudadano, a una determinada edad y saber leer y escribir. Otro avance extraordinariamente bueno fue el de la Constitución de 1978, que otorgó el derecho al voto a los analfabetos y desde entonces los políticos han tenido que hacer algo a favor de los intereses de los campesinos.
La primera Constitución estableció la división de las funciones en 3: ejecutiva, legislativa y judicial, teóricamente independientes, aunque en la práctica hasta hoy la función judicial depende de las otras dos. La evolución del Derecho Constitucional dio un salto hacia adelante en 2008, al aprobarse que las funciones son cinco, al haberse agregado la electoral y la de control social.
Se considera que por 1830 el único hombre fuerte de la naciente República del Ecuador era el venezolano Juan José Flores, que nadie más que él podía sostener la unidad de la república, razón por la cual la Constitución dejó abierta la posibilidad de que los extranjeros pudieran ser elegidos presidentes de la República, disposición que pronto desapareció del Derecho Constitucional ecuatoriano, implantándose un franco nacionalismo, que hoy, por la incontenible globalización está rápidamente cediendo espacios al Derecho Internacional.
En la historia de los pueblos dos siglos son un tiempo corto. Los dos siglos de evolución de nuestro Derecho Constitucional no han servido para corregir todos los defectos de la primera Constitución, porque la estructura económica es completamente injusta, sostiene profundas desigualdades, que impiden que sea el pueblo el que gobierne. La Constitución de Riobamba fue un trascendental inicio, la partida para transitar por la senda de la democratización, que inevitablemente nos llevará derrotar al neoliberalismo y a la construcción de una sociedad sin explotadores ni explotados.(O)
