Quilanga, 04 de octubre 2024
Seguimos con la ruta educativa de la inserción curricular formulada por el Ministerio de Educación. Corresponde hablar de la Cívica, Ética e Integridad, no solamente, como requerimiento o exigencia de la sociedad, sino como tema trascendental y de necesidad prioritaria conversar, teorizar, reflexionar y comprometerse con la construcción de una sociedad que vive los valores, mismos que no vienen con los títulos académicos que adquirimos y ostentamos, sino son inherentes a la persona y a la vida misma.
En la sociedad líquida, light, relativa o de cristal, conforme la llamemos, hablar de la recuperación de los valores queda en el discurso, en la palabra vacía, desconociendo la coherencia, compromiso y el valor de la palabra, como decían nuestros abuelos y padres “la palabra vale más que cualquier papel”.
Desde el Ministerio de Educación y quien lo preside asume el reto histórico de enfrentar a esta sociedad carente de límites, de razonamiento y reflexión para alcanzar una cohesión social que profundice valores frente a los antivalores que carcomen con frecuencia el respeto, la resiliencia, la empatía, el reconocimiento del otro, del diferente atentando así a la dignidad humana y a la sociedad.
Cívica, Ética e Integridad un tridente que permite llegar a las aulas de forma planificada y ordenada superando la disciplinariedad y abrir paso a la transdisciplinariedad para desarrollar competencias, habilidades y destrezas en el texto y contexto en el que la sociedad local y global se desenvuelven. Precisamente, la riqueza de saber insertar en la planificación y en el desarrollo de la clase hace que permanentemente todos los docentes, independientemente, la asignatura hable, reflexionen y viva estos temas.
La cívica tiene que ver con el sentido de identidad, de pertenencia y amor a la patria y lo que ella comprende su historia, su riqueza cultural de pueblos y nacionalidad, sus tradiciones y costumbres, sus símbolos patrios. Hablar de la cívica es reconocer que yo soy un ciudadano y como tal tengo derechos y obligaciones que conocer, observar y cumplir.
La Ética tiene que ver con el comportamiento humano y las buenas costumbres individuales y sociales que se reflejan en las acciones y en las relaciones inter e intrapersonales, para ello es necesario establecer reglas, códigos, reglamentos favorables a distinguir entre lo bueno y lo malo para no dañar a nadie, asignar a cada uno lo que le corresponde y vivir honestamente. Si enlistamos los valores se corre el riesgo de hablar de tantos y al final quedarse sin ninguno, por ello los valores necesitan ser vividos, testimoniados, así, en el caso del docente, sería un espejo para el estudiante.
La Integridad, tiene que ver con la dignidad humana y sus valores como la honestidad, la responsabilidad, la solidaridad, la empatía, el reconocimiento de mi yo y del otro y así poder tomar decisiones informadas, conscientes y responsables. La integridad tiene que ver con la felicidad, la alta autoestima, la confianza y un fuerte sentido de sí mismo, que vuelve a las personas capaces de resistir el riesgo.
El tratamiento de la Cívica, la Ética y la Integridad desde la transdisciplinariedad dota a docentes, estudiantes y padres de familia a competencias, de habilidades blandas e incentiva a constituirse en un líder dentro de la comunidad.
De aquí, al finalizar el lectivo el logro más grande será que nuestros estudiantes salen mejores ciudadanos, mejores personas y grandes seres humanos.
