Planificación territorial para el desarrollo sostenible

Wilman Eduardo Aldeán Aguirre 

wilaldean@gmail.com

0984193819

En el Ecuador la constitución del 2008, estructura a la planificación territorial como la columna vertebral dentro de la estructura de la nación para poder alcanzar el desarrollo sostenible, y además ahí se fundamenta a los planes de ordenamiento territorial, como el instrumento de planificación que deberá ser construido por todos y todas, en los diferentes niveles de gobierno, con las diferentes competencias que en el 2010 fueron establecidas en el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD), así como en otros instrumentos jurídicos.

Este ejercicio jurídico que se ha construido, vertical y diagonalmente entre instituciones, con los gobiernos locales, ha dado como resultado una ley especial al respecto, que es la Ley de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo; en donde se regula el uso y la ocupación del suelo, se establecen responsabilidades específicas y también se determina sanciones, para los Gobiernos Locales e incluso el Gobierno central. Esta ley es fundamental porque en el fondo territorializa el derecho a la ciudad, que tenemos todos y todas, para poder desarrollarnos integralmente, en el espacio geográfico al que llamamos territorio.

Ahora la planificación no es un ejercicio netamente jurídico, requiere neurálgicamente de los planificadores territoriales, que cumplen el rol técnico y tienen la ardua tarea de, moldear y aplicar esta normativa en sus territorios, ahora con elementos técnicos, con el manejo de herramientas tecnológicas, estadísticas, científicas; buscando que se armonice, lo social y lo técnicamente procedente, pero que a la vez cumpla con lo jurídico.

Los planificadores territoriales, deben formarse no solo en lo técnico, sino también en lo social, pues al aterrizar las propuestas en las diferentes localidades, se toparán con la realidad, de que los territorios, están desordenados, conforme lo legal, lo técnicamente adecuado, lo global o lo formal, pero se han ordenado ya conforme a la necesidad e idiosincrasia de quienes lo ocupan. Entonces planificar se vuelve un reto, aún más grande, porque requiere de la suma de voluntades.

Esta falta de planificación ha dado como resultado territorios atomizados, con necesidades básicas insatisfechas, pobreza, acceso limitado a educación, y un sinnúmero de problemáticas territoriales, cuya solución requiere de esfuerzos económicos significativos, pero también de procesos de largo y mediano plazo, cuyos resultados deben aguardarse; lo que no debe confundirse es el tiempo que tome el proceso, con el desinterés social, de que en efecto se alcancen. Y es en donde los instrumentos de planificación como los Planes de Ordenamiento Territorial, los Planes de Uso y Gestión del Suelo, son fundamentales.

La planificación territorial, es un arma poderosa, que nos permite alcanzar objetivos comunes, y estos objetivos comunes, globalmente hablando son los objetivos de desarrollo sostenible, definidos por la ONU, que son diecisiete (17), que son ambiciosos, y que han puesto en marcha a los países, para trabajar por ellos.  El fin de la pobreza, el hambre cero, la educación de calidad, la equidad de género, destacan entre ellos, y su consecución se logra únicamente con planificación.

El desarrollo sostenible requiere de planificación territorial, la cual debe ser realizada sobre la base de instrumentos sólidos, en donde se pueda confluir la identificación adecuada de las necesidades territoriales, y se planteen soluciones desde ahí mismo, que la relación dicotómica entre los diferentes niveles de gobierno se ejecute a través de la articulación, que además se construya con la gente y para la gente, es hora de que la planificación deje de ser un instrumento de cumplimiento como requisito legal, y pase a ser la hoja de ruta para el desarrollo territorial, para el desarrollo sostenible, que sea respetada, por las autoridades de turno, pero sobre todo sea de la gente, de su espacio geográfico, que permita actuar local, pero sea de aporte global. Solo en la planificación encontraremos el desarrollo sostenible.