Del tiempo perdido

Por: Sandra Beatriz Ludeña

En estos tiempos de crisis energética en la que nos debatimos los ecuatorianos resulta bueno pensar, ¿qué hay con el tiempo perdido? Los cortes de luz nos han sumido en la oscura realidad de las pérdidas, los negocios ya no pueden funcionar al cien por ciento, puesto que la mayoría usa equipos tecnológicos eléctricos para estar activos.  Sin embargo, esto que vivimos, no puede dejarnos de brazos cruzados, así, hoy vengo a compartir estas ideas.

Desde mi experiencia, los servicios que ofrezco se hacen a través del uso de las plataformas de los entes gubernamentales, pero, con cortes de energía eléctrica de hasta catorce horas, un contador colapsa, pues, las contabilidades se hacen en sistemas de cómputo y, los cumplimientos de calendarios tributarios corren inexorablemente sin piedad del tiempo perdido, así, si incumple, multas e intereses van a aumentar las pérdidas de las empresas.  

Por lo dicho, he pensado en que algo ganaremos con este desbarajuste, en ese sentido, he modificado mi técnica de trabajo. Por esto, de repente recordé que puedo escribir a mano, he buscado esfero y libreta y he empezado a escribir el trabajo. Es decir, ya lo tengo preparado, solo queda pendiente digitarlo en medios electrónicos.

También recordé que sé leer medios impresos en físico, por esto, durante las horas muertas por los cortes de energía, leo temas de cultura empresarial, para desde allí generar alternativas que me permitan hacer propuestas para emprendedores.

Pero, no soy la única que está modificando sus técnicas de trabajo, en uno de estos días sin luz fui a una copiadora para sacar fotocopias, encontré a la dueña del pequeño negocio que había desconectado las copiadoras grandes y, solo tenía una pequeña impresora doméstica conectada a un UPC, así no suspendía el servicio y evitaba desconectarse de su clientela.  En otro establecimiento, estudio de fotografía, noté que había dos técnicos para atender un mismo servicio, lo que indica que dividieron las tareas por procesos, esto les permite especializarse y hacer las cosas con mayor rapidez, así, lo que normalmente se hacía en media hora, hoy lo hacen en diez o quince minutos.

Todas estas formas de modificar la técnica son interesantes, pues, demuestran que del tiempo perdido es posible sacar tiempo ganado.  En conclusión, la crisis energética nos ha demostrado que es posible ser más eficientes y rendir el doble, hasta el triple en el mismo tiempo; esto significa que presionándonos, fácilmente podríamos propiciar mayor desarrollo.  Sin esta crisis pensábamos que no es posible, que somos pequeños y sin recursos. Hoy, queda demostrado que el mayor recurso que hay que explotar es la creatividad e inventar nuevas formas de acomodarnos ante las circunstancias que vivimos.