El bello pasillo Alma Lojana fue compuesto en la ciudad de Santa Ana de los Ríos de Cuenca, capital de la provincia del Azuay, al atardecer del viernes 18 de octubre de 1929. Letra del educador lojano Profesor Emiliano Ortega Espinosa. Música del pianista quiteño Cristóbal Ojeda Dávila.
Orillas del Zamora tan bellas,
de verdes saucedales tranquilos,
campiñas de mi tierra risueña;
casita de mis padres mi amor.
Tristeza del recuerdo me matas,
casita de mis padres mi amor.
A orillas del Zamora,
¡Cómo te añora mi corazón!
¡Sino cruel! Hoy en extraños lares
bogo en los mares de la aflicción.
¡Sino cruel! Sobre las recias olas
gimiendo a solas va mi dolor…
¡Oh dolor! ¿En dónde está la madre,
la buena anciana toda dulzor?
¡Oh dolor! ¿En dónde está el encanto
de aquel primero y ferviente amor?
Cuando retorne llorando decepciones,
en pos de un seno en donde sollozar,
talvez la muerte todo lo habrá acabado,
seres extraños mi Loja habitarán,
sólo el Zamora, conmigo llorará…
Loja, también conocida como: “Capital Musical y Cultural del Ecuador”.
El autor de este tan famoso pasillo es el educador y poeta profesor Emiliano Ortega Espinosa, quien nació en Loja el lunes 8 de agosto de 1898. Hijo de Juan Bautista Ortega y María Rosario Espinosa Villavicencio. Recibió la educación primaria en la escuela del maestro Miguel Cabrera y en la de los Hermanos Cristianos. Luego de completar la secundaria, ingresó al Seminario Conciliar San José, años después se graduó de maestro. Su primera escuela fue la de Chaguarpamba, luego la de Sosoranga. En 1928 contrajo matrimonio con Julia Margarita Jaramillo Carrión, maestra como él, con quien procrearon diez hijos. Al poco tiempo de casado, se desplazó con su esposa a Cuenca donde trabajó como profesor del “Instituto Manuel J. Calle” que se acababa de fundar. En 1930 regresó a Loja donde fue “director de Estudios”. Fue profesor de los colegios: “Bernardo Valdivieso”, La Inmaculada”, y del plantel nocturno del “Club de Leones”. Falleció en Loja, su urbe natal, el lunes 25 de marzo de 1974.
Su compositor: Cristóbal Ojeda Dávila, pianista y maestro de baile, nacido en Quito el domingo 26 de junio de 1910. Hijo del Dr. Ramón Ojeda y doña Leonor Dávila. Realizó su educación primaria en la “Escuela de los Hermanos Cristianos” del Cebollar.
A los once años de edad ingresó al Conservatorio Nacional de Música, su primera creación musical fue el tango “Hojas Secas”. Por 1927 viajó a la ciudad de Loja donde vivió casi tres años, allí fue contratado como profesor de baile del famoso colegio “Bernardo Valdivieso”.
El bello pasillo “ALMA LOJANA”, fue compuesto por Ojeda en la ciudad de Loja a principios de 1928, en casa de Luis Emilio Eguiguren, donde se reunían poetas inspirados como: Eduardo Mora Moreno, José María Bermeo, Juan Francisco Ontaneda, y los músicos de primer orden como Segundo Cueva Celi, Salvador Bustamante Celi, Serafín Alberto Larriva,entre otros…
¿Y cómo nació la letra? Era el mes de octubre de 1929, don Emiliano Ortega Espinosa era profesor del “Normal Manuel de J. Calle” de la ciudad de Cuenca, y vivía en la quinta “3 de Noviembre”. Una mañana llegó a su casa con un disco, Pablo Alvarado Jaramillo, primo de su esposa y le dijo: “Voy a poner en la vitrola esta maravilla, óigala con atención, porque no me iré de Cuenca si usted no me da la letra para hacerla cantar en nuestra Loja”.
Contaba don Emiliano: “En esa noche, arrullado por el Tomebamba, en la soledad de mi cuarto, me puse a soñar estudiando motivo por motivo y secuencia por secuencia con el auxilio del disco, el encantador pasillo. La fuerza de un “sino cruel”, me tenía lejos de mi amada ciudad de Loja, la letra por lo tanto no podía ser sino recuerdo, nostalgia, añoranza, saudade, suspiro de pena. Vi con mi imaginación, la casita de mis padres, más abajo de la unión de nuestros ríos: Zamora y Malacatos, y en una pequeña elevación desde donde contemplaba en mi niñez las orillas de mi río con sus verdes saucedales tranquilos, y recordé mi casita de adobe, recordé a mi santa madre y a mi primer y ferviente amor. Así con mi mente y corazón en Loja, así lo escribí”. A la mañana siguiente entregué el poema a Pablo, quien puso el disco en la vitrola y fue el primero que lo cantó. Y emocionado me dio varios abrazos y salió apurado a la ciudad a publicarlo en el diario “El Mercurio”. Como luego tuvo que viajar a Loja, allá lo publicó en el periódico El Heraldo del Sur”, y envió ejemplares a sus amigos de Guayaquil y Quito haciéndole una gran propaganda.
Día de homenaje de esta canción: 31 de agosto, recordando el fallecimiento en la ciudad de Quito, de su genial compositor Cristóbal Ojeda Dávila, ocurrido el miércoles 31 de agosto de 1932.
Este homenaje, lo hago como gratitud por la Condecoración Provincia de Loja al Mejor Ciudadano, que me impuso, el 8 de diciembre de 1981. el Sr. Dr. Salvador Valdivieso Burneo, Prefecto de la Provincia de Loja
Parte de esta historia, la he tomado del libro: “Las más bellas canciones del Ecuador”, escrita por el Dr. José Francisco Correa Bustamante
Con todo respeto y aprecio.
Dr. Ing. Alfredo Suquilanda Valdivieso, MSc.
Domicilio: Calle Yumbos N 50-105 y Capitán Sandoval
Correo: alfredosuquilanda@hotmail.com.
Quito-Ecuador.
