
El sango de maíz es un plato tradicional de la gastronomía lojana, caracterizado por su sabor único, que lo convierte en una opción apetecible a cualquier hora del día, aunque hay quienes lo prefieren como parte del desayuno. Este exquisito manjar —que ha perdurado por generaciones— suele variar en su preparación en los hogares de los ecuatorianos, pero siempre guarda una esencia inconfundible.
Preparación
En diálogo con nuestro medio, Juan Fernando Mendieta, oriundo de Gonzanamá, compartió la receta que aprendió de su abuela, pasando después a su madre y que ahora enseña a sus propios hijos. El apasionado por la cocina recalcó que mantener esta tradición familiar es esencial para preservar la cultura culinaria lojana.
En cuanto a la preparación de este delicioso plato, indicó que, para unas cuatro personas, se necesitan los siguientes ingredientes: una taza de harina de maíz, 4 huevos, 1 cucharada de manteca de chancho (ingrediente que a su consideración resalta en su versión), 2 cebollas blancas picadas, 4 onzas de quesillo (o más, al gusto), ½ cucharadita de pasta de achiote, 3 tazas de agua y sal al gusto.
Mientras que, el proceso de preparación, al cual cataloga como sencillo, requiere paciencia ya que, primero, calienta la manteca con el achiote en una olla mediana, luego agrega la cebolla para realizar un refrito y le incorpora agua y la sal. Cuando el agua hierve, debe añadirse lentamente la harina de maíz, removiendo constantemente para evitar grumos, y necesita ser cocinado hasta que la mezcla se despegue de la olla.
Finalmente lo sirve en los platos y agrega algunos acompañantes como el quesillo, que le da el toque especial o pueden variar de acuerdo al gusto: desde huevos fritos, chicharrón, aguacate, yuca o guineo, hasta combinaciones con mariscos, que es más común en la costa.
Aseguró, que el «compañero ideal» de este platillo es el tradicional café lojano, reconocido por su aroma y calidad incomparables.
Tradición
Juan Fernando recordó con nostalgia que, durante su infancia, este plato era el desayuno por excelencia en su hogar, especialmente los fines de semana. Ahora, lamenta que el sango de maíz se ofrezca en pocos restaurantes e incluso ha escuchado que hay quienes ni lo conocen. Reiteró la importancia de transmitir estas recetas a las nuevas generaciones para evitar que desaparezcan.
“El sango de maíz no es solo un plato; es un símbolo de la tradición lojana, un testimonio de herencia culinaria que merece seguir siendo disfrutado y compartido”, finalizó. (I)
