La Guerra del Cenepa

La inesperada construcción del destacamento de Pachacútec por parte del ejército peruano, en 1987, en territorio ecuatoriano reclamado como propio, puso en alerta a la Brigada de Selva N° 21 Cóndor. En el año de 1991 se produce un incidente armado cuando tropas ecuatorianas construyen un destacamento a pocos metros del sector de Etza, que a su vez el Perú impugna, por considerar una violación de su soberanía. Provocando nuevamente la consabida tensión de los dos ejércitos.

La invención de un pacto de caballeros con el propósito de solventar el difícil aprieto, no tuvo argumentos suficientes que hicieran prevalecer la cordura y la razón. La guerra fue inevitable. Y es el 26 de enero de 1995, cuando cuatro equipos de combate de aproximadamente veinte efectivos cada uno, con el nominativo del Escuadrón Zafiro, se vieron obligados a desalojar a soldados peruanos de un helipuerto que habían construido en territorio ecuatoriano. En esa ocasión la iniciativa y decisión de expulsar a quienes ingresaran a territorio patrio, precipitaron los acontecimientos. El conflicto se focalizó en la zona de la cordillera del Cóndor, particularmente en el Valle del Alto Cenepa.

Los ejércitos y las fuerzas aéreas de los dos países se comprometieron en el conflicto armado mientras las fuerzas marítimas se mantenían en expectante alerta, listas para entrar en cualquier momento en acción. Finalmente, el 26 de octubre de 1998, luego de un largo proceso de negociaciones, se firmó el histórico acuerdo de paz, registrado en la denominada Acta Presidencial de Brasilia.

Desde el inicio de hostilidades el nueve de enero de 1995, el Gobierno Nacional inició una serie de reuniones con el vicepresidente Alberto Dahik y los ministros de Relaciones Exteriores, doctor Galo Leoro Franco y de Defensa, general José Gallardo Román; luego se amplió con los miembros del Comando Conjunto, general Víctor Bayas García (jefe del Comando Conjunto) y almirante Oswaldo Viteri Jerez (Marina); general Jorge Ortega Espinosa (Ejército) y general Guillermo Chiriboga Váscones (Fuerza Aérea); el ministro de Gobierno, ingeniero Abraham Romero Cabrera y el secretario de la Administración, doctor Carlos Carlos Larreátegui. Al conocer de movilizaciones de tropas peruanas hacia la frontera, se convocó luego a todos los miembros del Consejo de Seguridad Nacional (Cosena), que contaba con tres de sus miembros, además de los anteriormente nombrados, el presidente del Congreso Nacional, doctor Heinz Moeller Freile, y de la Corte Suprema, doctor Miguel Macías Hurtado; al ministro de Finanzas, economista Modesto Correa San Andrés, y a la presidenta de la Junta Monetaria, economista Ana Lucía Armijos Hidalgo. Esta combinación de los representantes de los tres poderes había de estar, a partir del 26 de enero, en sesión continua y permanente, hasta el fin del período bélico, es decir, hasta la primera quincena del mes de marzo.

Fue entonces cuando salió al balcón de Carondelet y frente a la Plaza Grande abarrotada, expresó indignado, a todo el pueblo congregado ahí, sobre esa propuesta de los garantes, afirmó: esta vez no retrocederíamos, pues esa había sido la tradicional manera de perder nuestro territorio, ante la manifestación de respaldo de la multitud, exclamó el presidente, emocionado, con profunda convicción: “Esta vez no daremos; NI-UN-PASO-ATRÁS”; que habría de volverse el grito de patriotismo y combate de todos los ecuatorianos y de los soldados en todos los frentes; sus componentes no cedieran sus posiciones.

La guerra provocada por el Perú fue una sorpresa, porque en esos momentos las relaciones entre los dos países eran cordiales y en el ámbito militar, normales. Si el Ecuador no estaba preparado, corría grave riesgo de ser derrotado. La victoria militar en el conflicto del Cenepa fue el resultado del armónico y eficiente funcionamiento de todos los niveles de la estructura de la Seguridad Nacional. En el nivel Político-Militar, la Ley de Seguridad Nacional, entonces vigente. Al término de los combates, el Ecuador mantuvo sus posiciones, los mandos y heroicas unidades de la Fuerza Terrestre y de la Fuerza Aérea cumplieron con decisión y valor sus misiones; del mismo modo, respetaron las decisiones políticas y, aún a sabiendas de las enormes limitaciones a que estaban sometidos, las aceptaron y buscaron formas de operar que aseguren la victoria.

El conflicto se resolvió con la intervención de Argentina, Chile, Brasil y Estados Unidos países garantes del Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro del 29 de enero de 1942 lográndose terminar el proceso de demarcación de la frontera en los dos tramos pendientes: entre los hitos Cunhime Sur y 20 de Noviembre, y entre los de Cusumaza–Bumbuiza y Yaupi–Santiago. Esta demarcación fue hecha de conformidad con lo establecido en el Protocolo de Río de Janeiro y el fallo arbitral de Braz Dias de Aguiar. En el Acta de Brasilia, tanto Perú como Ecuador aceptaron la culminación del proceso de demarcación fronteriza, en el tramo de 78 kilómetros que estaba pendiente, de acuerdo con la propuesta de los países garantes del Protocolo de Río de Janeiro formulada dentro del marco legal del Protocolo, del fallo arbitral de Braz Dias de Aguiar, de sus instrumentos complementarios y de los pareceres técnicos-jurídicos entregados el 8 de mayo de 1998. Esta propuesta fue aceptada por los gobiernos de Perú y Ecuador, y ratificada luego por los congresos de ambos países.

Así, se terminó el proceso de demarcación de la frontera sobre las cumbres de la cordillera del Cóndor, ratificando la posesión del Perú de la zona del Cenepa incluyendo Tiwinza, a la vez que el Perú otorgaba a Ecuador, en condición de propiedad privada y sin perjuicio de la soberanía peruana, un kilómetro cuadrado en la zona de Tiwinza, donde están sepultados 14 soldados ecuatorianos. También se firmaron acuerdos de Comercio y Navegación, de Integración Fronteriza y de instalación de una comisión binacional sobre Medidas de Confianza Mutua y Seguridad.  Las Fuerzas Armadas pagaron con esfuerzo y sacrificio una larga deuda de honor que tenían con el pueblo ecuatoriano.

Con todo respeto y aprecio.

Dr. Ing. Alfredo Suquilanda Valdivieso, MSc.

Correo: alfredosuquilanda@hotmail.com.

Quito-Ecuador.