Galo Guerrero-Jiménez
La actividad continua de una rutina de trabajo, de estudio, de esparcimiento y de otros acontecimientos humanos, por lo regular, siempre nos encaminan a repetir los mismos patrones de conducta: conformismo, reproducción de lo igual de manera mecánica y sin mayor reflexión que no sea la obligación de actuar porque así lo dispone una normativa externa o porque la personalidad del actuante así la programa rutinariamente. Desde esta óptica, no hay espacio para la inactividad, para el reposo, para el sosiego, es decir, para ese espacio de silencio y de serenidad para contemplar la vida desde unos momentos de tranquilidad absoluta. “La obligación de actuar y, aún más, la aceleración de la vida se están revelando como un eficaz medio de dominación. Si hoy ninguna revolución parece posible, tal vez sea porque no tenemos tiempo para pensar. Sin tiempo, sin una inhalación profunda, se sigue repitiendo lo igual” (Han, 2024).
Seguir leyendo «La inactividad de la contemplación lectora»