Las plagas que asolan al país

Por: Ruy Fernando Hidalgo Montaño

De un tiempo a esta parte la sociedad ecuatoriana experimenta una descomposición que realmente aterra, la muerte puede sorprendernos en cualquier calle a plena luz del día, o en las sombras de la noche, incluso puede acecharte en tu propia casa estés dormido o despierto. El plan fénix tan mentado por el gobierno nacional no demuestra efectividad, en este aspecto las estadísticas son contundentes, cada día mueren 26 ciudadanos la mayoría víctimas de la indetenible violencia que no da tregua. Aquella frase pronunciada por un exmandatario que decía “En el país por donde se aplaste brota pus” En la actualidad toma un absoluto trágico sentido

Cuando hace muchos años el eminente médico y político guayaquileño Francisco Huerta Montalvo, afirmaba que nuestro Ecuador se había convertido en un narco estado, muchos pensaron que estaba exagerando. Más ahora, nos damos cuenta de que, si no lo somos, vamos muy a prisa a convertirnos en eso. El narco está echando raíces profundas en casi todos los estratos de una sociedad carente de equidad de oportunidades, en la que la pobreza crece aceleradamente, aunque desde arriba nos intenten convencer de lo contrario, las mafias se han enquistado en sectores de poder, como en sectores marginales, en los primeros, para fabricarse leyes que les permitan tener luz verde para sus bajos propósitos, y los otros soñando que desde el cielo les caiga un día la buena suerte, como decía el escritor uruguayo Eduardo Galeano. Ambos sectores sucumben ante ese seductor espejismo y mal consejero llamado dinero. Los primeros, creyendo que el poder era eterno, los de los sectores marginales pensando ilusamente que encontraron remedio a todos sus males, cuando lo único que generalmente encuentran es una bala pérdida o dirigida que los mata, en una redada o en una disputa de territorio.

Así de jodida está la situación, quisiera contarles cosas positivas como que hay empleo creciente, o que hay medicinas en los hospitales como dicen en el cuento oficial, o que ya se igualaron en el pago a las clínicas privadas que dan diálisis, o que ya no hay tantos asesinatos, o que tenemos una buena imagen en la comunidad internacional, pero eso sería mentirles.

Lo que se viene, solo Dios lo sabe y solo a él podemos encomendarnos porque el vacío de liderazgo es absoluto, no se puede esperar mucho de un gobierno que en año y medio no ha dado soluciones a los más acuciantes problemas del pueblo ecuatoriano y más bien ha demostrado falsedad en anunciar logros que solo existen en su ficción. Creo que lo que se viene es durísimo y que las plagas que asolan al país arremeterán contra todos