Quilanga 2025: gratitud y esperanza en letras

Quilanga, 30 de diciembre 2025

El año que terminó será recordado por los propósitos, metas y sueños alcanzados y que han hecho del 2025 no un año más de vida, que sería sobrevivir, sino, en la vida expresada en el trabajo, en el emprendimiento, en la familia y la lucha permanente por no claudicar con el apoyo del conocimiento principios, convicciones y valores para lograr ser una mejor persona.

No ha faltado, en algún momento, la duda, el desconcierto, la desesperanza y la claridad de las ideas para expresar en cada uno de mis escritos y de mis acciones lo que pienso, siento y vivo.

Terminé con humildad y gratitud un quinto año desde que inicié con mis artículos, allá en el 2020. He tenido el privilegio de compartir en esta columna mis criterios sobre múltiples y diversos temas, sobre todo, expresar a través de la escritura tus sueños, esperanzas, aspiraciones y poner en escena testimonios de vida de vida.

No todo lo escrito es producto de la lectura, de la reflexión y del análisis, la gran mayoría nace y me inspiran en la cotidianidad, en el contacto con las personas, en las relaciones con mi pueblo, con mi familia, con mis estudiantes, con mi emprendimiento y en la búsqueda constante de información y de opinión contrastada. Nada ha nacido de la pasión, del sensacionalismo, sino, desde la racionalidad para con mis ideas y palabras escritas no causar daño a nadie.

Es un momento complejo al finalizar un año e iniciar uno nuevo, ese es el devenir de la historia de la humanidad, el presente que nos ha tocado vivir ha sido siempre para mirar con optimismo lo que en su momento toca pensar, hacer y vivir. Algunos dirán que somos los que pensamos, otros dirán lo que hacemos, pero yo digo, somos lo que vivimos.

He manifestado en reiteradas ocasiones, las dificultades de la vida nos develan el ser humano que somos, las dificultades relucen la falta de solidaridad y humanidad en el que nos desenvolvemos, pero, a la vez, permiten repensarnos como individuos, como sociedad y proyectarnos.

Cerramos un capítulo, un año más de haber escrito. Albergo en mi corazón un profundo deseo se seguir escribiendo, de seguir profundizando mis ideas, de seguir ampliando mis sueños desde la experiencia e historias de vida personal y social, que son las nuevas formas de enseñar y aprender.

Al dejar el 2025 espero que la experiencia de mis escritos, todos archivados, para feliz memoria y para ustedes que los leen hayan sido un referente para sus ideas y acciones y hayan sido un aporte a las soluciones.

«No cerramos el año con la sensación de una meta alcanzada, sino con la certeza de un camino que continúa. Al recibir el 2026, mi compromiso sigue firme: que la palabra siga siendo un puente y la escritura un acto de servicio. Porque, al final del día, no escribo para dejar rastro de lo que fui, sino para iluminar, junto a ustedes, lo que aún podemos llegar a ser.

Que el nuevo año nos encuentre con la pluma lista, el corazón abierto y la voluntad intacta para seguir, para caminar en la construcción del cantón de nuestros sueños.

¡Feliz y bendecido año 2026!»