Antonio C. Maldonado V.
Dentro del caos que atravesamos los ecuatorianos en lugar de solventarlo nos conformamos diariamente con consumirlo y saborearlo como si fuese una golosina o caramelo, así contemplamos plácidamente múltiples problemas vinculados a los estudiantes en el proceso de enseñanza en los centros educativos que es muy preocupante y doloroso sin salir de ese enredo o estancamiento.
Los datos que hasta el momento tenemos son verdaderamente angustiosos y consecuentemente inquietantes; el hecho al que me refiero es preocupante ya que tiene su análisis en lo que se conoce como la violencia escolar en nuestro país; el reciente caso ocurrido en una unidad educativa municipal de Quito, donde un estudiante fue humillado y sometido por otros compañeros dentro de un baño mientras otros estudiantes adolescentes grababan y se reían, este hecho no solo generó indignación nacional sino que volvió a desnudar el fracaso institucional frente al Bullying; es importante indicar que el Bullying o conocido como acoso escolar “es una forma de violencia y maltrato continuo, intencional y sistemático, se ejerce entre estudiantes y se caracteriza por un desequilibrio de poder, donde el agresor busca intimidar, someter o excluir a la víctima”; existen también diversas tipos de acoso: el verbal que se refiere a golpes, empujones o daños a las pertenencias; el verbal a insultos, burlas o amenazas; el psicológico que se refiere a ignorar a la persona, excluirla de grupos, difundir rumores o manipular para aislarla; y, el ciberbulying al acoso o intimidación a través de redes sociales o plataformas digitales.
Según estudio desarrollado por el Ministerio de Educación con apoyo de Unicef y Visión Mundial, uno de cada cinco estudiantes entre 11 y 18 años ha sufrido acoso escolar reiterado en Ecuador y casi el 60% ha experimentado algún tipo de violencia dentro de su institución educativa.
Como siempre lo he manifestado, la salud constituye una prioridad para el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Salud Pública, y, en consecuencia, también para los centros educativos. Estos deben contar con departamentos médicos y psicológicos al servicio de docentes y estudiantes, tanto en instituciones públicas como privadas. La implementación y fortalecimiento de estos servicios contribuiría a prevenir y atender problemáticas como el bullying y todas las demás.
