Efrén Sarango
Las fronteras, mis bonitos,
desde el Carchi al Macará
no las abren … ¿qué será?
me pregunto aquí solito.
Las fronteras son la vida
que sostiene a las naciones
con comercio a borbotones
de manera sostenida.
Hoy, el tema es preocupante,
con fronteras desoladas,
con las puertas condenadas
y pobreza galopante.
Yo no sé si se dan cuenta
del inmenso retroceso
que provoca este proceso
y que afecta a nuestras rentas.
Se potencia el contrabando
y lo digo aquí, de frente,
respetado presidente
sin que tome ningún bando.
¿Hasta cuándo esperaremos
que el comercio se reactive
porque el pueblo ya no vive
y pobreza esperaremos.
Es muy fácil, desde Quito,
ordenar que las fronteras
se las cierre por tonteras
o berrinches de niñitos.
Los obreros desempleados,
los camiones sin la carga,
la tristeza los embarga
con los brazos bien cruzados
Y los pasos clandestinos
desde aquí hacia el otro lado
por si acaso, no han notado,
van creciendo, don Justino.
En lugar de fomentar
el comercio y más divisas
las posturas enfermizas
nos han puesto a lamentar.
