Las primeras ideas para el origen de la inteligencia artificial (IA) aparecen en las décadas de 1940 y 1950. Alan Turing planteó las bases teóricas sobre si las máquinas podían pensar, y en 1956 el término fue acuñado formalmente en la Conferencia de Dartmouth, por John McCarthy.
La inteligencia artificial (IA) es un campo de la informática que crea y organiza sistemas y máquinas capaces de simular la inteligencia humana. Estos sistemas realizan tareas como aprender de los datos, reconocer imágenes, entender el lenguaje, resolver problemas y tomar decisiones de forma autónoma.
El Papa León IVX, en su afán de orientar a la población en general y a los cristianos en particular, ha publicado la Carta Pastoral “Grandiosa Humanidad” donde propone criterios actuales que nos atañen a todos.
Por estas razones el papa invita, de un lado, a pensar en unos criterios éticos que nos guíen y, del otro, a llegar a unos acuerdos mundiales para la prohibición de sus efectos negativos y su mal utilización. Conozcamos una decena de sus frases más impactantes.
Primero sobre la realidad de la Inteligencia artificial:
- «La magnífica humanidad se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos.»
- “Nunca la humanidad ha tenido tanto poder sobre sí misma”.
Luego sobre unos criterios para juzgar sus ambivalencias:
- “La dignidad humana no puede reducirse únicamente a datos y prestaciones… La inteligencia artificial puede curar y conectar, pero también dividir y descartar.”
- “El riesgo de nuestro tiempo es construir el futuro sin Dios ni ética,” o sea, repetir el fracaso bíblico de la ‘Torre de Babel’.
- “No podemos considerar a la Iinteligencia artificial como moralmente neutra: Quien controla la Inteligencia artificial impondrá su visión moral.”
- “No debemos convertir la eficiencia en el criterio supremo de la civilización.”
Finalmente, sobre el compromiso a actuar consciente y colectivamente:
- Frente al “riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos”.
- “La humanidad debe elegir: No seamos arquitectos de Babel sino constructores de comunión… Evitemos, por tanto, la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles y la uniformidad que aplana las diferencias”.
- “No debemos convertir la eficiencia en el criterio supremo de la civilización… La humanidad necesita una civilización del amor, no una cultura del dominio.”
- «Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar la tierra.»
Por lo mismo saquemos las conclusiones correspondientes. La Carta papal nos provoca, por una parte, a profundizar temas actuales como la automatización, el poder tecnológico, la dignidad humana, el bien común y la construcción de una sociedad más justa y fraterna y, por otra, a tomar decisiones claras y colectivas para el bien de todos.
