¿Para qué acceder al gobierno local?

Juan Luna

Quilanga, 14 de agosto 2026

La vida está llena de preguntas. Algunas tienen respuesta, otras no, y un gran grupo pulula en la indiferencia. La filosofía es la ciencia del eterno preguntarse: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? En los procesos electorales las preguntas afloran con frecuencia: ¿quién ganará?, ¿son realizables las ofertas?, ¿por qué tal candidato? Sin embargo, la pregunta trascendente queda relegada: ¿para qué quieren acceder al gobierno local?

En mi concepción, acceder significa gobernar para servir, principio ético de la política clásica. Implica trabajar sobre las brechas sociales y territoriales, lejos de la apariencia de imagen y el TikTok. Significa transformar las condiciones humanas y materiales a partir de un proyecto local construido con la comunidad, sustentado en diagnósticos, metas, presupuesto y resultados verificables.

En estas elecciones, las candidaturas muestran vacíos básicos. Hablan de obras puntuales y respuestas inmediatas, pero les falta responder: ¿cómo entregarán el cantón al 2031? ¿Disminuirán la pobreza? ¿Fortalecerán la economía y el empleo local? Gobernar con solvencia exige un proyecto de vida sostenible a largo plazo; aspirar a ello hoy parece pedir peras al olmo.

En Quilanga, la distancia entre propaganda y realidad es evidente. Con 3.971 habitantes (Censo INEC 2022) y una densidad de 16,8 hab/km² en 236,5 km², el 76,5% de la población es rural. El cantón registra una pobreza estructural por Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) del 84,5%, reflejo de deficiencias históricas en servicios básicos y vivienda. A esto se suma un decrecimiento intercensal continuo por la migración en busca de oportunidades, mientras más de dos tercios de la población activa dependen de la agricultura, la ganadería y el cultivo de café.

El problema no es solo la falta de recursos, sino la ausencia de una lectura estratégica del territorio. Aunque el COOTAD asigna a los municipios responsabilidades sustantivas en planificación, servicios, infraestructura y desarrollo territorial, el electoralismo reduce la gestión a administrar lo existente: presupuestos, endeudamientos, obras inconclusas, contratos y propaganda. El gobernante administra la pobreza para sostener gobernabilidad y promocionar su carrera política.

Quien acceda al gobierno local este 29 de noviembre debe superar las prácticas clientelares y los intereses particulares. Es hora de asumir la gestión con un proyecto territorial claro, un modelo eficiente y metas concretas que transformen la realidad de Quilanga entre 2027 y 2031.