El otro rostro de la peregrinación: fe, promesas y solidaridad

La devoción a la Virgen del Cisne no solo se expresa caminando largas distancias para acompañarla. Para varias familias, también se traduce en solidaridad, alimentos y un gesto de gratitud hacia los miles de peregrinos que caminan durante la tradicional romería.

Algunos devotos ofrecieron naranjas a los caminantes.

Gratitud
Una de estas iniciativas es impulsada por Marita Alexandra González Ordóñez, cuya familia mantiene una tradición que se remonta a aproximadamente tres décadas, iniciada por su abuela. Cada año, familiares y amigos se organizan para preparar y entregar gratuitamente alimentos a quienes avanzan junto a la imagen de la Virgen del Cisne.

“Es un agradecimiento a la Virgen Santísima del Cisne por todos los favores recibidos”, explicó a Diario Crónica.

La colaboración no se limita a la familia: amigos y allegados aportan económicamente y también participan con su trabajo para hacer posible la jornada.

En los últimos diez años, la familia ha centrado su esfuerzo en la entrega gratuita de hornado, alcanzando cada año más de 300 almuerzos para los caminantes.

Una promesa

Otra historia de fe es la de Lady Cartuche, quien desde hace cuatro años entrega bebidas y pan a los peregrinos.

Relató a Crónica que su iniciativa nació de una experiencia familiar que marcó su vida. Su hijo nació con problemas de salud y, según cuenta, los médicos le habían advertido que sus posibilidades de sobrevivir eran reducidas. Ante aquella situación, decidió encomendarlo a la Virgen del Cisne.

Hoy, su hijo está próximo a cumplir 14 años. “Yo le entregué a la Virgen del Cisne y está aquí”, afirmó, convencida de que la mejor manera de expresar su agradecimiento es continuar ayudando a quienes participan en la peregrinación.

Lo que comenzó hace cuatro años con la entrega de 400 bebidas de coco ha ido creciendo. El año pasado repartieron alrededor de 400 bebidas gaseosas y este año se propusieron llegar a 1.000, con el apoyo de sus familiares y vecinos.

La preparación implica días de organización, compras y coordinación. Lady y su hermana se encargan de adquirir los productos y solicitar el pan, mientras vecinos de la zona también colaboran, incluso facilitando el transporte.

Gesto
Para quienes reciben estos alimentos y bebidas, el gesto representa mucho más que un almuerzo o un refrigerio en medio del camino. Para las familias que los entregan, cada “gracias” y cada “Dios le pague” se convierte en una recompensa.

“Eso es algo que llena el corazón”, expresó Cartuche, quien asegura que continuará con esta labor mientras tenga vida y la posibilidad de hacerlo.(I).


Una familia entrega refrigerios a los peregrinos.



Lojanos regalan alimentos a los romeriantes.